"Las enfermedades crónicas, como la diabetes, son mucho más numerosas que antes. Vivimos más años, pero la calidad de vida no es mejor"

Entrevistamos a la doctora Lourdes Tomás, que ha publicado la obra 'La salud, tu mejor talento’ (5ª edición)
25/06/2018

Lourdes Tomás es médica de familia, escritora, divulgadora científica y preside el proyecto Médico Mentor, un nuevo modelo en el que las personas se convierten en gestoras y promotoras de su propia salud. 

De pequeña, con cinco años, ya soñaba con ser doctora y viajar por el mundo. Con 29 años, tras finalizar la especialidad de médico de familia y doctorarse en enfermedades cardiovasculares (Universidad de Navarra), llegó el momento de cumplir sus sueños. Llenó una mochila y se fue a Calcuta, donde contactó con las misioneras de la Caridad. Gracias a ese viaje creció no solo como profesional de la medicina, sino como persona. "Eran tantas las lecciones de vida que recibía cada día que ahora, 12 años después, sigo bebiendo de aquellas experiencias". Aprendió la cara más humana de la medicina. 

Ha publicado la obra ‘La salud, tu mejor talento (5ª edición), una guía que nos proporciona las claves para alcanzar un estado superior de bienestar: conocer y respetar los ritmos biológicos del cuerpo, explotar el potencial sanador de una alimentación consciente y de noches con sueño de calidad, aprender a relajarnos y obtener un beneficio óptimo del ejercicio físico. 

 

A lo largo de la entrevista, la doctora nos explica la importancia de retomar los dos biorritmos más importantes, el del sueño-vigilia y el de la alimentación, la conexión con la naturaleza y el arte de relajarse.

Las enfermedades crónicas, como la diabetes, y otras enfermedades cardiovasculares y mentales, son hoy significativamente más numerosas que antes y "esto se debe indiscutiblemente" -señala- a nuestro modo de vida, marcado por las prisas y el estrés. En su visión global del ser humano, la doctora también aborda la muerte. 

A su juicio, una de las cosas que más nos desvitaliza y resta salud es el hecho de vivir permanentemente hacia fuera, olvidándonos de nuestro propio autocuidado. Darnos cuenta y agendar pequeños momentos cada día día para autoescucharnos es crucial para recuperar el vínculo y el equilibrio. 

yes El origen del 60% de nuestras enfermedades no está en nuestros genes sino en nuestro estilo de vida, afirmas. Tenemos más recursos que nunca a nuestro alcance pero nos falta tiempo. Pese a los avances médicos y científicos, ¿nuestra salud es mejor que la de hace 50 años?

En los últimos 100 años, los estilos de vida han cambiado tanto que nuestro cuerpo no es capaz de integrarlos de una forma sana y sostenible. A veces confundimos que la esperanza de vida haya crecido con que las personas tengan una vida más saludable.

Cada vez más, nuestros alimentos están más desvitalizados, el sueño por lo general es de mala calidad y escaso en horas, vivimos permanentemente en situación de estrés y de alerta y cada día nos movemos menos, lo que genera que nuestro cuerpo se inflame, se oxide y envejezca prematuramente, provocando más disfunciones y enfermedades.

Las enfermedades crónicas, como la diabetes, y otras enfermedades cardiovasculares y mentales, son hoy significativamente más numerosas que antes y esto se debe indiscutiblemente a la forma de vivir que tenemos en la actualidad. Vivimos más años pero la calidad de vida no es mejor.

yes La lectura de este libro cambia la percepción que tenemos de la salud.  Planteas una concepción integral y una nueva forma de relacionarnos con el mundo. ¿Cómo entiendes tú el concepto de salud? 

La definición de la Organización Mundial de la Salud nos indica que salud no solo es la ausencia de enfermedad, sino que implica la conquista de un estado de bienestar biopsicosocial. A día de hoy, concebimos la salud como el no estar enfermo, pero la salud es mucho más, es alcanzar un bienestar superior que nos pertenece y que tenemos olvidado. Tenemos que ser proactivos y desarrollar la salud como ese gran talento que poseemos, que tenemos que conocer y gestionar, y que nos va a permitir vivir la vida desde un bienestar mayor al que conocemos en la actualidad.

yes Concibes al ser humano como la unión de lo biológico, lo psicológico, lo social y lo existencial, un punto de vista muy poco frecuente en la medicina tradicional. ¿Cómo podemos explorar estos cuatro ámbitos?

La exploración y el cuidado de lo biológico es muchas veces lo más fácil porque es tangible. Cuando llevo una alimentación ordenada y de calidad, respeto mis 8 horas de sueño, hago deporte o busco momentos para relajarme, mi cuerpo físico está mucho mejor con más energía, más firme y fuerte; pero también lo están mis emociones, mis pensamientos o mis relaciones sociales porque todo en el ser humano está unido. Explorar y cuidar de lo sutil, como es lo psicológico, lo social o lo existencial, ya es otro cantar.

En estos aspectos tenemos que despertar nuestra capacidad de autoobservación, de autocrítica objetiva, de honestidad, y sobre todo, de conocimiento, que nos ayude a mejorar la conexión con estos ámbitos. Es en este punto donde la psicología humanista, la ecología emocional, la Gestalt, la sofrología, la antroposofía, el raja o el hatha-yoga y otras muchas disciplinas nos pueden ayudar a tomar consciencia y a generar bienestar psico-social en nosotros. El cuerpo existencial lo único que pide es conocerse a uno mismo y ser coherente con esa realidad. 

 

yes ¿Qué pequeños cambios podemos introducir en nuestra alimentación? ¿Y en nuestros hábitos de sueño?

El primer cambio que tenemos que promover implica transformar la mirada que tenemos hacia la alimentación y el sueño. No podemos comer pensando tan solo en “quitarme el hambre”, ni tener el concepto de que dormir es una pérdida de tiempo. Una alimentación óptima y consciente y la práctica de un sueño de calidad son las dos grandes fuerzas internas que poseemos para generar salud y bienestar en nosotros, además que ser activos esenciales que impulsan nuestros niveles de energía y de reparación.

Concretando, empezar por comer cinco veces al día entre semana, desayunar como un rey, suprimir al mediodía los menús completos e irnos a un plato principal y cenar como un mendigo, es un buen inicio para empezar a nutrirnos y nos solo alimentarnos. Respetar las 7-8 horas de sueño y practicar una técnica de relajación o de meditación antes de dormir pueden ser pequeños cambios que nos ayuden a tener más energía o a estar de mejor humor. 

yes Las emociones son las grandes olvidadas en la medicina tradicional. ¿En qué medida influyen en nuestro bienestar y salud y cómo podemos transformar las más dañinas, como la envidia o la ira?

Las emociones aportan una información muy valiosa de cómo estamos en nuestro interior. Tenemos que recuperar la escucha de los síntomas físicos y emocionales, especialmente de aquellas emociones que nos son más incómodas, como la ira, la envidia o el miedo. Todas nos traen una oportunidad para mejorar, equilibrar y dar solución a una necesidad interna que no estamos sabiendo cubrir. Por ejemplo, cuando siento envidia porque el otro tiene algo de lo que yo carezco, ¿cómo podemos gestionarlo? Escucharse a uno mismo sobre qué es lo que me produce envidia y proporcionarme este espacio de reflexión es mucho más positivo y enriquecedor que pasarme los días proyectando mi malestar en esa persona.

yes Cuidar nuestra alimentación, practicar deporte o funcionar acorde a nuestros biorritmos es tan importante como iniciar un camino de autoconocimiento, ¿por qué nadie nos enseña?

Hasta ahora los caminos de autoconocimiento se han centrado mucho en los planos más psicológicos o espirituales del ser humano, pero es gracias a nuestro cuerpo físico que cada persona puede realizarse, ya sea creando con sus manos una idea de su mente, gestando un bebé o pudiendo sentir una emoción. Por ello, considero que el autoconocimiento verdadero ha de partir de lo físico a lo más sutil de nuestra existencia. 

 

yes Abogas por recuperar en la práctica médica aquello que los antiguos descubrieron y que la ciencia moderna investiga: la cronobiología aplicada a la práctica asistencial. ¿En qué consiste?

Si observamos el cosmos, los planetas, la luna o la propia naturaleza, vemos que se rige por movimientos cíclicos. Existe un ritmo y un orden en todo y nosotros, como seres humanos, también funcionamos así.

Nuestro cuerpo físico se rige por un orden que marcan los biorritmos -o ritmos biológicos- y hoy en día hemos olvidado esta dimensión temporal del cuerpo, perdiendo la oportunidad de contar con este gran recurso como generador de bienestar.

El ciclo del sueño-vigilia es el gran director de orquesta de nuestro cuerpo, por ello, cuando dormimos mal o sufrimos un jet-lag, todo en nuestro interior se desajusta y nos sentimos con poca energía, de mal humor, con dolores musculares, con poca memoria o con poca capacidad de concentrarnos. El cuidado del ritmo del sueño y el de la alimentación es clave para el resto de ritmos funcionen de manera ordenada y armoniosa, generando salud para ti.

Un ejemplo muy concreto para las mujeres. Nosotras tenemos un ciclo hormonal a lo largo de cada mes. En él vamos pasando por 4 fases una y otra vez: pre-ovulación, ovulación, pre-menstruación y menstruación. En cada una de estas fases el ciclo hormonal afecta a nuestras emociones, creatividad o concentración, al sueño y a la sexualidad, entre otras muchas variables. La energía es muy baja en la fase menstrual y muy alta en la fase de pre-ovulación y ovulación, por ejemplo; conocerlo nos puede ayudar a gestionar mejor nuestro bienestar, nuestro autocuidado y nuestras agendas del día a día.

yes Nuestro cuerpo no funciona de manera desordenada y caótica, sino cada función sucede a una hora determinada. ¿Conocer estos ciclos serviría para prevenir determinadas enfermedades?

Así es. Retomemos los dos biorritmos más importantes, el del sueño-vigilia y el de la alimentación, en cuanto a que son capaces de ordenar y sincronizar al resto de biorritmos. Existen evidencias que asocian cómo personas que trabajan a turnos o por la noche tienen un mayor riesgo de padecer obesidad, depresión o ansiedad, enfermedades cardiovasculares o enfermedades de su sistema inmune. Y lo mismo sucede con la alimentación. Por ejemplo, no desayunar y comer mucho al final del día se ha asociado a un mayor índice de obesidad y de todas las enfermedades que de ella se derivan.

En conclusión, el conocimiento de los ciclos, saber cómo funcionan y cómo sacarles el máximo partido contribuiría a prevenir o aminorar ciertas enfermedades.

yes ¿Qué pueden hacer las personas que trabajan por turnos o de noche?

Se pueden tomar medidas que reduzcan el impacto en la salud que aporta la falta de sueño, pero creo que deberían instaurarse ciertas políticas en la empresa que protegieran más a este tipo de colectivos, como: evitar ciertos turnos rotatorios muy cambiantes o mantener a una persona en turno de noche durante largas temporadas.

yes ¿Dormir las horas adecuadas y en los momentos adecuados mejoraría muchas enfermedades?

Sin duda, el sueño es nuestra gran fuerza generadora de salud. Mientras dormimos reparamos todo nuestro cuerpo, liberamos hormonas y neurotransmisores que nos ayudan a funcionar de manera adecuada en nuestro día a día, regeneramos nuestro sistema inmune, reseteamos nuestra mente, construimos nuestra memoria y aprendemos, crecemos y evitamos el envejecimiento, entre otras más cosas. El sueño de calidad es nuestra mejor herramienta de bienestar.

yes Las crisis hipertensivas o los infartos de miocardio suceden con mayor frecuencia entre las 6:00 y las 12:00h. ¿Por qué?

Porque como todo en nuestro cuerpo, el cortisol o hormona del estrés o de la supervivencia, también tiene un ciclo y es en esa franja que nuestros niveles de cortisol están en su pico más alto. Esto hace que nuestro sistema cardiovascular, el corazón esté más acelerado y la tensión arterial sea más alta. Si llevamos más estrés del fisiológico, esos picos son mayores y pueden provocar un infarto o una crisis hipertensiva.

En este punto, es necesario aclarar que el cortisol es la hormona de la supervivencia, de la alerta o del “estrés". Gracias a ese pico por las mañanas nos podemos despertar cada día, nos activamos y no nos desmayamos cada día al levantarnos después de pasar 7-8 horas tumbados.

El biorritmo ordenado y natural del cortisol es imprescindible para poder sobrevivir, el problema está cuando llevamos unos niveles de estrés sobreañadidos que alteran e incrementan sus valores llevándonos a la enfermedad.

yes Nuestra sociedad evita hablar de la muerte, pero tú defiendes una visión global del ser humano en todas las etapas, que comprende desde el nacimiento hasta la muerte…

Tememos hablar de la muerte como si por no hacerlo nos fuésemos a librar de ella, pero realmente es un proceso por el que todos vamos a pasar. Así que ¿por qué no mirarla de vez en cuando?

Ser consciente de la muerte de uno mismo nos permite vivir en el aquí y en el ahora, cada instante de vida alcanza una plenitud y una presencia que vale por otros mil momentos que pueda haber vivido en piloto automático, como una rutina más.

Cuando veo que me voy “adormeciendo”, yo me pregunto: “si solo tuviese este instante para estar con mis hijos o para dar esta conferencia o para escribir este artículo, ¿cómo lo haría?”. En mi caso, se dispara como un resorte la respuesta de “lo viviría en plenitud como si fuese el único momento que tengo”.

Y eso es lo bueno que nos trae la muerte, que nos permite estar vivos mientras vivimos.

A.G.A.

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