Crece la desigualdad salarial

LAVANGUARDIA.COM-19/07/2011

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) acaba de confirmar, una vez más, que España es uno de los países con mayor desigualdad salarial entre los que forman parte de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) . Así, el 10% de los asalariados españoles que más ganan multiplican por 4,1 el salario medio del 10 % de los trabajadores con menos ingresos. 

La citada desigualdad no se debe a que los salarios altos sean más elevados en España que en la media de los países industrializados. La razón está en que España tiene uno de los niveles salariales más bajos de la Unión Europea, junto con Grecia y Portugal, lo que incrementa la brecha salarial. Esto era así antes de la crisis económica y lo sigue siendo ahora. Si en la estadística se incluyesen los tres millones de parados que se han generado en los últimos cuatro años, la diferencia de ingresos entre el grupo de los asalariados que cobran más y los que cobran menos sería abismal. 

Los bajos niveles salariales españoles, así como el elevado índice de desempleo, guardan una relación muy estrecha con la pervivencia de un modelo económico que está basado en producciones de escaso valor añadido, con limitada incorporación de tecnología y baja competitividad. Los países con modelos de producción más desarrollados y con mayor productividad, como los centroeuropeos y los nórdicos, disponen de unos niveles salariales bajos más elevados que los españoles, lo que reduce las desigualdades entre los que cobran más y los que cobran menos. 

En España, además, el creciente aumento de la participación de la mujer en la fuerza de trabajo, que sufre una grave discriminación respecto a la remuneración de los hombres, ha contribuido a incrementar las desigualdades salariales globales, al igual que lo ha hecho el enorme porcentaje de contratación temporal. 

Los sueldos de los altos cargos directivos, paradójicamente, se encuentran en torno a la media europea, y en algunos casos por encima, debido a que las empresas, sobre todo las grandes, se ven obligadas a captar y retener talento en los centros clave de gestión y de decisión para poder competir frente a las multinacionales, aunque la tendencia que se impone es la de vincular los salarios a los resultados. 

El aumento de la brecha salarial es un serio problema porque contribuye a agravar las diferencias sociales y porque confirma que se ha avanzado poco en la configuración del nuevo modelo productivo que se necesita para superar la crisis económica y poder crear más empleo de mayor calidad y mejor pagado.

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