Una de cada diez universitarias declara haber sufrido ciberacoso

El 9% de las estudiantes creen que el hombre agresivo es más atractivo.Un reciente estudio revela que el machismo pervive aún entre los jóvenes más formados
EDUCACIONENVALORES.ORG-13/02/13-MANUEL VILASERÓ

La universidad, al reunir a los jóvenes con mayor formación, debería ser un oasis frente a la violencia machista, pero los estudios más recientes revelan que incluso en ese ámbito aún subsisten conductas abiertamente machistas que son toleradas por las víctimas. Una exhaustiva investigación encabezada por la Universidad Complutense de Madrid y llevada a cabo con estudiantes del último curso de carrera revela, por ejemplo, que al 10% de las chicas les han difundido mensajes o imágenes o proferido insultos a través del móvil o de internet.

Es uno de los pocos datos de que se dispone sobre la extensión del moderno acoso tecnológico y, según los expertos, el porcentaje de afectadas menores de edad puede ser mucho más alto. El estudio, codirigido por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, se basa en exhaustivas entrevistas a mil universitarios de diez centros públicos. Su principal conclusión es que «a pesar de los importantes avances» debidos al «cambio generacional» y a «la mayor formación» esto no ha sido «suficiente para erradicar la violencia de género, sino que resulta necesario incrementar los esfuerzos».

¿Cuál es el dato más preocupante de la investigación? Probablemente el que el 9,4% de las mujeres y el 20% de los hombres estén de acuerdo en que «el hombre que parece agresivo es más atractivo». «Esto recuerda la pervivencia de roles y estereotipos desigualitarios entre hombres y mujeres que deben modificarse para prevenir la violencia de género», afirman los investigadores.

El 10,6% de los hombres universitarios, además de haber ejercido situaciones de maltrato, tales como agresiones verbales, el control abusivo y el aislamiento, justifican la violencia como reacción a una ofensa o a una agresión previa. De estos maltratadores, el 11% han ejercido las actitudes violentas en más de una relación.

La listas de actitudes machistas a las que han sido sometidas las universitarias es muy larga. Además del 10% que reconocen el acoso tecnológico, el 4,3% admiten que su pareja les ha pegado alguna vez; el 11,7%, que se han sentido obligadas a conductas de tipo sexual en las que no querían participar; el 6,2%, que han recibido insultos o han sido ridiculizadas; el 10,1%, que el novio ha intentado aislarlas de sus amistades, y el 8,4%, que han vivido la situación de control hasta el mínimo detalle sobre con quién hablan, qué dicen y a dónde van. Una actitud, esta última, facilitada por las nuevas tecnologías.

Los porcentajes en los que se justifican la violencia son muy bajos, casi insignificantes, pero sorprende a los expertos su persistencia. El 1,7% de los hombres justifican que «se agreda a la mujer o a la novia cuando ella decide dejarle». El 1,5% de las mujeres consideran que «la violencia de casa es un asunto de familia y no debe salir de ahí». Y ante una situación de maltrato, el 7,2% de las mujeres lo olvidarían para ver si no se repite y el 10% darían otra oportunidad.

DATO POSITIVO

Como dato positivo destacan los investigadores que el 75% de las universitarias que han recibido maltrato lo sufrieron en una relación anterior y no con la pareja actual. «La tendencia mayoritaria es a salir del maltrato una vez se ha experimentado », señalan.

Otros estudios específicos llevados a cabo en estudiantes de secundaria han detectado un nivel más alto de tolerancia al maltrato. Una investigación de la Universidad de Sevilla detectó que entre el 5% y el 8% de las encuestadas consideraban poco o nada molesto sufrir golpes, ser objeto de tocamientos ajenos a su voluntad, ser tratadas como un objeto sexual, ser humilladas en público, ridiculizadas por las creencias religiosas o por su clase social y sufrir robos por parte de la pareja. La conclusión es que se debería reforzar la intervención preventiva tanto en la escuela como en la universidad.

Series como ‘El Barco’ o sagas como ‘Crepúsculo’ potencian el machismo

Uno de los principales obstáculos que dificultan la erradicación del machismo entre los más jóvenes es la influencia de determinados contenidos culturales que «venden como modelo de éxito al típico chulo, el malote que triunfa con las mujeres en las teleseries», explica Juan Ignacio Paz, un psicólogo andaluz con amplia experiencia en la lucha contra la violencia de género. Para él, teleseries como El Barco o Al salir de clase, novelas neorrosas como las de Federico Moccia o sagas cinematográficas como Crespúsculo «hacen atractivas las relaciones en clave de dominación », lo que conlleva unas consecuencias nefastas entre los adolescentes que las siguen.

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