Mujeres en Igualdad inicia un ciclo de jornadas para trasladar la lucha contra la Violencia de Género a toda España

El Castillo de Montilla acogió el día 5 una jornada donde se abordó el apoyo a las víctimas de violencia de género desde un punto de vista psicológico, policial, jurídico y de la salud
06/11/2014

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Mujeres en Igualdad comenzó ayer en Montilla (Córdoba) el primero de los numerosos actos en los que participará a lo largo de todo el mes de noviembre para concienciar a la sociedad y solicitar su implicación frente a la violencia de género. “Hablamos con conocimiento de causa- señaló Carmen Fúnez, secretaria general de la organización- porque conocemos de primera mano cómo se trabaja con las víctimas y, lo más importante, cómo se sale de la espiral de violencia. Miles de mujeres recuperan cada año su vida y su dignidad”.

El funcionamiento de una casa de acogida, los recursos económicos y jurídicos de que disponen las víctimas que denuncian, las características del acoso a través de la Red y  el sistema integral de seguridad Viogen fueron algunos de los temas abordados en la jornada Detección de la Violencia de Género y apoyo integral a las víctimas, organizada por Mujeres en Igualdad Montilla.

En la inauguración intervinieron la presidenta de Mujeres en Igualdad Montilla,  Lucía Gracia; la delegada de Igualdad del Ayuntamiento de Montilla;  Cristina Alguacil Luque; y Carmen Fúnez. Clausuró el acto Federico Cabello, alcalde del municipio cordobés.

Carmen Fúnez recordó que la primera desigualdad a la que se enfrentan las mujeres, por encima del acceso a un empleo o a la formación, es la violencia machista. “Es una acción de desigualdad, la peor de todas. Jornadas como éstas son esenciales para terminar de una vez con esta lacra”, apuntó.

El objetivo es, a su juicio, que las víctimas se atrevan a vencer al miedo, una emoción primaria e incontrolable. Roosevelt -recordó- dijo que a lo único a lo que debemos tener miedo es al propio miedo. “Porque nos paraliza, no conoce barreras y no podemos obligar a nadie a que deje de sentirlo. Por el miedo no se denuncia o se retiran las denuncias”, añadió.

El mensaje que trasladó fue tajante: “Una mujer que renuncia al proceso no está sola, es un problema de toda la sociedad. Por eso no se debe hacer un uso partidista de la lucha contra la violencia machista, ya que los únicos responsables son los maltratadores”. Fúnez abogó de este modo por la unidad y recordó que “si una mujer teme denunciar, el miedo aumentará aún más si la sociedad se encuentra dividida y considera que se va a dudar de su palabra”. En este sentido, la secretaria general de Mujeres en Igualdad recordó que la Estrategia Nacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer está sistematizada en 284 medidas de actuación que implican a todas las administraciones y los poderes públicos, y cuenta con un presupuesto de 1.558.611.634 euros.

A continuación, Fúnez repasó los principales instrumentos de que dispone España para hacer frente a esta violencia, como el teléfono gratuito de información y asesoramiento 016, la plataforma Hay Salida, la asistencia jurídica gratuita a las víctimas desde que presentan la denuncia o la renta activa de inserción, una ayuda imprescindible para dejar de depender del maltratador económicamente. Hay que recordar que, según un estudio realizado por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, basado en los datos obtenidos referidos al segundo trimestre del año , de las 31.699 mujeres que denunciaron malos tratos, 4.188 decidieron retirar la demanda –el 13,2%–, lo que supone un aumento del 5,7% respecto al trimestre anterior. Este aumento se atribuye, entre otros factores, a que las mujeres son dependientes del maltratador, económica y psicológicamente.

“No queremos que vivan de las ayudas, sino que se incorporen al mercado laboral y puedan ser independientes”, destacó Fúnez. Para ello se creó la Red de Empresas por una sociedad libre de violencia de género y ya son 62 las entidades adheridas a este programa. Desde que echó a andar, en 2012, se han formalizado 1.426 contratos a víctimas (en 2013, un total de 963).

La secretaria general de Mujeres en Igualdad destacó a continuación que, si complicado resulta dar el paso en las grandes ciudades, más duro resulta aún denunciar en los pueblos o en el caso de mujeres discapacitadas y extranjeras. La atención a los colectivos más vulnerables, señaló, debe ser por tanto una prioridad. Otra prioridad es la lucha contra los matrimonios forzosos o la mutilación genital femenina, “una violación de los derechos humanos y una forma de tortura”. La Confederación Nacional de Mujeres en Igualdad ha editado una completa guía contra esta práctica porque se calcula que unas 500.000 mujeres y niñas, sólo en la Unión Europea, han sido víctimas de la ablación y otras 180.000 corren peligro de sufrirla cada año, sobre todo las que viven en Reino Unido, Italia, Francia, Alemania, Irlanda, Países Bajos, Suecia y Bélgica.

Fúnez también hizo un llamamiento también a los medios de comunicación porque, a su juicio, si queremos que la sociedad asuma como propio el mensaje, su visibilización tiene que ser muy cuidada. “Pedimos que no solo sea noticia la muerte de una mujer, sino que un maltratador ha entrado en prisión. Es muy aleccionador. Queremos dar una vuelta al tratamiento informativo”, recalcó. A 30 de septiembre de 2014, un total de 5.520 hombres cumplían condena en España con delitos por Violencia de Género.

Por último, insistió en la necesidad de desterrar falsos tópicos, como que “la violencia de género no existe como tal” o que abundan las denuncias falsas. “No se puede generalizar porque representan una excepción”, afirmó. Los datos lo corroboran. Las 'denuncias falsas' por violencia machista sólo suponen un 0,005% del total desde 2009. En 2013 se tramitaron en España 124.894 denuncias por este tipo de violencia, mientras que sólo se iniciaron 22 procesos por denuncias falsas de presuntas víctimas. Es decir, tan sólo el 0,018% se convirtieron en un procedimiento por denuncia falsa, según la Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado.

“Nuestros altavoces no son los medios de comunicación; queremos que la fuerza de nuestra organización esté en las mujeres que intervienen en este tipo de jornadas”, concluyó Fúnez.

PONENTES:

1. CARMEN FILIU

Coordinadora de un centro de acogida en la Comunidad Valenciana (gestionado por Mujeres en Igualdad)

Pocas veces se tiene la oportunidad de conocer, de primera mano, cómo se trabaja y cómo funciona un centro especializado en mujeres (e hijos) en situación de riesgo social. Y, más importante aún, cómo se sienten tanto estas mujeres como el equipo de profesionales que las acompaña y asesora las 24 horas del días y los 365 días del año.

Tras insistir en la necesidad de respetar siempre la confidencialidad, Filiu expuso de forma clara la realidad de las mujeres que se ven obligadas a abandonar su casa e ingresar de forma temporal en este tipo de centros. Carmen Filiu gestiona un centro de larga estancia que abrió Mujeres en Igualdad hace ya 15 años, en 1999, y que fue reformado en 2005. Desde entonces han atendido a 228 mujeres y 323 menores. En concreto, se trata de un “Centro especializado para mujeres en situación de riesgo social” dotado con 12 plazas. “Intentamos que sea un centro muy familiar, un verdadero hogar. El personal está todo el día con las mujeres y sus hijos y sabemos si están tristes, nerviosos, si necesitan alguien con quién hablar…”, señaló la coordinadora.

Entre sus principales funciones está la de prestar ayuda psicológica y social. También se potencian las habilidades de las mujeres para favorecer su integración socio-laboral y plena autonomía.  En este sentido, resulta primordial que las víctimas cuenten con algún tipo de apoyo familiar o amistades porque en este caso, destacó Filiu, “tienen muchas más posibilidades de salir adelante”. Sin embargo, la mayoría de mujeres atendidas en este centro no lo tienen.

El tiempo medio de estancia suele ser de seis meses, “aunque a veces se llega al año”. “Muchas mujeres llegan enfadadas porque encuentran que no tienen otra alternativa para garantizar  su seguridad. Se preguntan ¿por qué tengo que abandonar mi casa, mi ciudad y los niños el colegio? A veces lo ven casi como una prisión”, señaló. Otras llegan llorando, aterradas. Sin embargo, al cabo de unos días se relajan y cambian poco a poco su actitud. “Reconforta mucho constatar este cambio, sobre todo en los niños, que juegan y sonríen”, añadió. En el centro se trabaja con menores de hasta 14 años.

Carmen Filiu insistió en que “una mujer solo debe permanecer en su entorno cuando hay seguridad”. Después resulta imprescindible que solicite ayuda.

¿Cuáles son las vías de acceso a un centro de este tipo?
1. A través de los Servicios Sociales Municipales.
2. A través de un Centro de la Mujer 24 horas: ingreso con carácter urgente para casos excepcionales.
3. Por derivación de otro centro especializado de la mujer. Por ejemplo, un centro de emergencia.

Prestaciones que ofrece:
Asistencia integral, apoyo psicosocial, inserción socio-laboral, manutención, alojamiento, actividades de convivencia, actividades para los menores, seguimiento una vez que las mujeres abandonan el centro, ropero (sobre todo para menores), acceso a Internet para la búsqueda de empleo, biblioteca, gastos de transporte, productos de higiene personal, videoteca...

La relación de los ocho profesionales del centro con las mujeres es tan estrecha que incluso Filiu ha asistido a cuatro partos.

Áreas de intervención:

1. LEGAL: cuando una mujer ingresa se le ofrece la oportunidad y el tiempo necesario de reflexión para interponer una denuncia contra su agresor y solicitar un abogado de oficio. También se tramita su documentación porque a veces llegan sin documentación, DNI, tarjeta sanitaria… En otros casos se solucionan asuntos de extranjería, pasaportes o permisos de trabajo. En todo caso se estudia la situación personal de cada mujer y se tramitan las prestaciones.
2. SANITARIA: con frecuencia las mujeres llegan en una situación de abandono, enfermedades, sin medicación… El personal del centro les lleva al ginecólogo o al especialista que haga falta para curar sus dolencias. También reciben información en el centro de salud sexual porque algunas llegan contagiadas.
3. PERSONAL Y FAMILIAR: los psicólogos realizan un estudio de su historia personal  y de los apoyos con que cuentan. El objetivo es encontrar una fuente de apoyo, aunque solo sea por vía telefónica, ya sea de familiares, amigos, vecinos… para que la mujer no se sienta sola y pueda reconstruir su vida.
4. PSICOLÓGICA: es uno de los ejes decisivos del programa.
5. ATENCIÓN A MENORES: se consideran víctimas directas de la violencia de género en la Comunidad Valenciana. Es fundamental trabajar con ellos, recalcó Filiu, porque en caso contrario sufrirán graves secuelas emocionales en un futuro. “Hay que deshacer parte del daño que se les ha causado y de la huella que ha dejado en su personalidad. Pero también hay que volver a trabajar en el vínculo madre-hijo”.
6. ORGANIZATIVA: aquí se les enseña a tomar decisiones y a planificar el día a día porque muchas veces se ven incapaces de resolver problemas, generalmente por la situación de estrés vivida. “Necesitan ahorrar, trabajar y salir en las mejores condiciones posibles”, subrayó la coordinadora del centro.
7. LABORAL Y FORMATIVA

Filiu destacó que “no existe un único perfil de mujer maltratada”. Aun así, el rango de edad más frecuente es el de mujeres de 31 a 35 años y, en el caso de menores, de dos a 10 años. El objetivo es conseguir que quienes ingresan en el centro puedan abandonarlo convertidas en personas autónomas. Pero Filiu reconoce que se les debe seguir prestando asistencia psicológica, por lo que aboga por un tratamiento más continuado y por los programas de conciliación de la vida familiar y laboral. En caso contrario, afirma, “se ven abocadas a la exclusión social”.

2. Marta González, Delegada de la Fundación Alia2 Andalucía.

Nuevas Formas de Ejercer la Violencia de Género: la e-violencia

En su ponencia, González insistió en la idea de que los adultos a veces no son conscientes de los problemas a que se enfrentan los menores sencillamente porque nadie les ha enseñado cómo actuar con las Nuevas Tecnologías. Así, mientras los padres son inmigrantes digitales, sus hijos son nativos y dominan todo tipo de herramientas. Por ejemplo, el 59% de los menores de 9 a 16 años ya tiene perfil en redes sociales. Según los informes que maneja la Fundación Alia2, el 41% ha experimentado algún riesgo (sobre todo las chicas) en la red.

Los menores crecen, viven y se sociabilizan a través de las Nuevas Tecnologías. Son su eterno acompañante y el móvil se ha convertido, señaló la experta, en el centro de su existencia porque es su forma de comunicarse. Por lo general se inician a los 13 años y no son conscientes de la trascendencia de sus actos ni de sus consecuencias.

Este avance tecnológico ha ido unido a un cambio en las relaciones de pareja. Es frecuente, destacó Marta González, que ahora se identifique amor juvenil con posesión, celos o dolor. Hay incluso apss para ayudar a justificar infidelidades y, lo más preocupante, muchos menores “creen que el maltrato se limita a la agresión física. No lo reconocen en el acoso tecnológico”. Tampoco se reconocen –dijo- como víctimas de la violencia de género porque son jóvenes (creen que solo afecta a mujeres mayores y muchos confían en que el amor todo lo puede y siguen la máxima de que si cambio todo se arreglará”).

“Los menores no tienen referencias para distinguir conductas abusivas en la Red porque los adultos no tenemos ni idea”, añadió. ¿Cómo diferenciar un amor bueno/malo en Internet? González dio algunas pistas:
1. Dentro de una relación: si aparece el control y los celos (por ejemplo se activan herramientas de geolocalización para saber dónde se encuentra en todo momento la pareja).
2. Cuando acaba la relación: seguimiento, control, insultos, amenazas, usurpación de la identidad…

A veces, recordó, del “no puedo vivir sin ti” a “quién es ese con el que hablas” hay un solo paso. Frente a este tipo de conductas la Delegada de la Fundación Alia2 Andalucía abogó por medidas como la actualización de la legislación o una mayor formación a las entidades y profesionales que trabajan con menores. Pero también dio una llamada de atención a los padres: “Tenemos que ser coherentes y transmitirles valores. Deben descubrir la tecnología a su lado”.

3. Jorge Zurita, Comisario Principal del Cuerpo Nacional de Policía y responsable del Sistema Viogen

Sistemas de Seguridad Integral en los casos de Violencia de Género (Sistema Viogen)

El sistema de seguimiento integral de los casos de violencia de género es una aplicación informática  puesta en marcha desde el Ministerio del Interior. Integra la información y los recursos operativos para asistir a las víctimas en una red a la que pueden acceder todas las Administraciones y persigue:

- Aglutinar a las instituciones que intervienen en la protección y seguridad de las víctimas de violencia de género. A 30/09/2014 eran 38.736 los usuarios habilitados para interactuar en el sistema.
- Integrar en una sola base de datos toda la información sobre las circunstancias que rodean a las víctimas.
- Realizar valoraciones del riesgo de la víctima de sufrir una agresión y adoptar las medidas de protección necesarias.
- Implantar un sistema de avisos, alertas y alarmas.

Zurita ofreció un exhaustivo análisis del sistema y avanzó novedades como la incorporación de más Comunidades Autónomas (además de Castilla-León y Andalucía) para mejorar los servicios asistenciales. En estos momentos se está negociando a qué tipo de datos tendrán acceso los servicios asistenciales de igualdad. El objetivo es unir esfuerzos y tejer una tupida red para asistir y proteger a las víctimas.

Al estudiar la evolución de casos desde 2004 a 2013 se observa, señaló, que el número de mujeres extranjeras víctimas de malos tratos es cinco veces superior al de españolas debido a una cuestión cultural y sobre todo educacional. Por ese motivo Zurita insistió en la necesidad de “educar en igualdad”. La Policía puede reprimir y proteger a las mujeres, afirmó, pero “solo la educación logrará disminuir las tasas de Violencia de Género. La mujer tiene que empoderarse”.

Las estadísticas reflejan que el porcentaje de casos de maltrato conocidos es del 12,5%, “pero no digamos ‘sólo’ porque el hecho de denunciar es un acto de absoluta valentía”, añadió.  “Tenemos que hacer un esfuerzo conjunto con la sociedad civil y con las asociaciones para que aumente el número de denuncias”.

La valoración del riesgo de la víctima de violencia de género se realiza, explicó, en función de los resultados de dos formularios diseñador por un equipo de catedráticos universitarios y especialistas de la Policía Nacional, la Guardia Civil e Instituciones Penitenciarias. En estos momentos se está revisando uno de los dos formularios, el que se realiza cuando ya existe una orden de protección judicial, porque el de ahora no recoge el acoso en la Red, por citar un ejemplo.

Según los resultados de dichos formularios, las personas especialistas determinan el riesgo de la víctima de sufrir una agresión en cuatro niveles: extremo, alto, medio y bajo. Estos niveles se revisan de forma periódica, a las 72 horas (en el caso del nivel extremo), 7 días (alto), 30 días (medio) y 60 días (bajo), y también cuando lo disponga la autoridad judicial o fiscal, o existan nuevas circunstancias que afecten a la víctima o al agresor.

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