Manifiesto de Mujeres en Igualdad contra la violencia de género #25N #NiUnaMás

25/11/2018

 

Hoy, 25 de noviembre, conmemoramos el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Son cientos de miles las mujeres, que aún hoy, sufren violencia solo por el hecho de que hay hombres que se consideran superiores e intentan demostrar su supremacía utilizando la violencia física, psicológica, sexual y de control.

Nuestro recuerdo está en las 972 mujeres que han muerto asesinadas en España desde 2003 como consecuencia de esta terrible lacra.

En lo que llevamos de año, ya son 44 las mujeres que han fallecido tras ser asesinadas por sus parejas o exparejas, tres los menores asesinados por la violencia de género y 35 niños y niñas han quedado huérfanos a causa de la violencia machista. Una realidad durísima que, cualquiera que haya tenido contacto con la violencia machista, directamente o a través de la labor de otras personas, bien conoce.

Por eso, en el Día internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer queremos recordar con emoción y afecto a todas y cada una de las mujeres víctimas, a sus hijos e hijas, tan víctimas como ellas, y a sus familias.

Hoy es un día muy propicio para transmitir nuestra admiración y apoyo a todos los agentes implicados en la erradicación de la violencia que sufren las mujeres: asistentes sociales, Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, abogacía, fiscalía, judicatura, profesionales de la medicina, psicología, personal de las casas de acogida (como, por ejemplo, las profesionales que trabajan en las casas de Mujeres en Igualdad)… Miles de personas que consideran que acompañar a las víctimas y ayudarlas a salir del círculo de la violencia no es solo una profesión, sino que es una vocación.

También queremos recordar a todas las mujeres que siguen sufriendo en silencio cualquier forma de maltrato y, especialmente, a las víctimas más vulnerables.

Porque en Mujeres en Igualdad tenemos muy claro que, cuando hablamos de Violencia de Género, hablamos de desigualdad. No todas las acciones que generan desigualdad entre hombres y mujeres son violencia de género. Pero sí todos los actos de violencia machista nacen de la desigualdad.

Hoy, y todos los días del año, manifestamos nuestra condena absoluta ante la violencia de género, porque el maltratador no tiene cabida en nuestra sociedad, y trasladamos nuestro apoyo incondicional a las víctimas, ya sean mujeres o sus hijos e hijas.

Afortunadamente, en la lucha contra la violencia machista en España no partimos de cero. Hemos conseguido importantes avances a lo largo de las últimas décadas.

Somos un país referente en la lucha contra la violencia de género en la Unión Europea, tanto por la legislación aprobada como por los medios destinados, por la formación de los agentes implicados tanto desde el ámbito de la Justicia como de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, así como por el nivel de sensibilización que hay en la sociedad española en relación a esta cuestión.

El 11 de abril de 2014, España ratificó el Convenio de Estambul, primer instrumento de carácter vinculante en el ámbito europeo en materia de violencia contra la mujer y de mayor alcance para hacer frente a esta grave violación de los derechos humanos, estableciendo tolerancia cero contra todas las formas de violencia contra la mujer, que ya son delito: la violencia física, psicológica, sexual, la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado y el acoso.

Pero no es suficiente. Debemos seguir trabajando por erradicar, por terminar con la violencia machista. Este es nuestro objetivo.

La violencia de género es responsabilidad de todos: instituciones, partidos políticos, asociaciones… En definitiva, una cuestión de estado que afecta a toda la sociedad española. Así lo entendimos al alcanzar, de manera conjunta, el Pacto de Estado contra la violencia de género.

Mujeres en Igualdad trabaja por el pacto y nos adherimos a él, porque en él se definen los cambios y herramientas que debemos desarrollar para erradicar la violencia machista de nuestra sociedad cuanto antes.

El gran logro del Pacto fue la Unidad.

  • Unidad entre la mayoría de los partidos políticos.
  • Unidad entre el Gobierno de España, las comunidades autónomas y la FEMP.
  • Unidad entre las asociaciones y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
  • Unidad para trasladar, con una sola voz, un mensaje de apoyo a las víctimas, para condenar y denunciar a los maltratadores y para continuar sensibilizando a toda la sociedad de que nos encontramos ante un problema compartido.

Ahora nos encontramos en otro momento no menos importante: desarrollar todas las medidas del Pacto, pensando en el bien de las víctimas. Por ello, en este año, desde Mujeres en Igualdad hacemos un llamamiento a la corresponsabilidad.

La violencia de género ya salió de la esfera íntima de una pareja para convertirse en una prioridad de la agenda política y social de España. Compartir el dolor nos lleva a compartir la responsabilidad en su erradicación.

El poder legislativo, los parlamentarios, ya sean autonómicos o nacionales, deben impulsar los cambios legislativos que nos permitan eliminar los obstáculos que aún encontramos en el menor tiempo posible.

Las administraciones públicas tienen que desarrollar las medidas plasmadas en el Pacto, según su ámbito de competencia, además de dotar de presupuesto suficiente a cada una de las medidas.

Las asociaciones, colaborando activamente con todos los agentes, seguiremos siendo una herramienta útil al servicio de cada uno de ellos. Sensibilizar, escuchar, estudiar, apoyar… siguen siendo labores propias del Tercer Sector en las que nos reafirmamos.

Ya conocemos el camino: las medidas que aparecen en el Pacto nos marcan el camino de las reformas, de los cambios legislativos y del presupuesto que debemos desarrollar para mejorar el sistema de prevención, detección, apoyo a las víctimas y sensibilización.

 

Por todo ello, desde Mujeres en Igualdad:

  • Instamos a la corresponsabilidad. Cada persona tiene una función contra la violencia de género.
  • Nos comprometemos a seguir trabajando desde la unidad.
  • Recordamos a todas las mujeres y menores asesinados por la violencia machista y expresamos nuestras condolencias a sus familias.
  • Valoramos a las mujeres que se han atrevido a denunciar la situación de violencia que sufrían.
  • Apostamos por la formación como una de las herramientas más útiles para actuar con las víctimas.
  • Defendemos que el empleo es un elemento esencial para que una mujer denuncie una situación de violencia. Una mujer con empleo es una mujer independiente.
  • Repetimos, y no nos cansaremos de hacerlo, que la educación es la llave que abre la puerta de salida de la desigualdad, especialmente entre la juventud y en el mundo digital.
  • Reiteramos la tolerancia cero contra cualquier acción violenta contra las mujeres, independientemente de su intensidad. En desigualdad y violencia de género no hay grados.
  • Y hacemos un llamamiento a toda la sociedad, para que, respetando el miedo o los distintos sentimientos de las víctimas, nos atrevamos a denunciar situaciones de violencia de género.

¡¡Porque nuestra voz es su libertad!!

¡¡Ni una más!!

 

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