´En la Guardia Civil la mujer sufre menos discriminación que en la empresa privada´

ENTREVISTA A Mariángeles Sánchez
DIARIODEMALLORCA.ES-16/09/2013-L.M.

Mecánica de helicópteros de la Guardia Civil. Esta madre de tres hijos puede presumir de ser la primera mecánica de helicópteros de España. Cuando salió de la academia, hace 20 años, todavía se miraba con extrañeza a las mujeres que se incorporaban al Instituto Armado. Mariángeles Sánchez defiende sin ambages que la igualdad entre los dos géneros es mucho mayor en el Cuerpo que en la empresa privada.

Esta hija de un guardia civil, criada en una casa cuartel en Sóller, tuvo muy claro desde una edad bien temprana que ingresaría en el Cuerpo. Mariángeles Sánchez (Algodonales, Cádiz, 1972) no se lo pensó dos veces y se lanzó a opositar hace 20 años. A la extrañeza que supuso a los viejos del lugar ver a una mujer vestida de uniforme se sobrepuso con creces. Empezó destinada en Sineu, luego pasó tres años en Andratx, otros tres años en la Sección Fiscal del aeropuerto de Palma y en la Unidad de Seguridad Ciudadana. Se preparó y, años después, se convirtió en la primera mecánica de helicópteros del Instituto Armado.

—¿Le han tratado de manera especial por ser mujer en la Guardia Civil?
—Al salir de la academia, mi primer destino fue Sineu. Es un pueblo muy pequeño y cuando entrabas en un bar todo el mundo se te quedaba mirando. Hace veinte años era muy impactante. Sobre todo para las personas mayores. No acababan de entender que una mujer pudiera ser guardia civil. Con el tiempo, las guardias nos hemos ido distribuyendo por toda la isla, pero cuando llegué solo estaba una chica en Palmanova y yo en Sineu.

—¿Cuántas mujeres eran en la academia de la Guardia Civil cuando ingresó?
—Yo era de la quinta promoción. Ingresamos dos compañías y éramos 400 mujeres. Pueden parecer muchas, pero es que hombres había 5.000. La incorporación ha sido progresiva. Ahora muchas mujeres vienen del Ejército porque se les convalida. Las nuevas mecánicas consolidan el título de mantenimiento de aeronaves militares.

—¿Cómo se decidió a ingresar en el Cuerpo?
—Yo soy hija de un guardia civil que vino destinado a Mallorca cuando yo tenía unos pocos meses. Siempre he vivido en casas cuartel. He pasado toda mi vida en Sóller. Lo tenía claro. Cuando llegó el momento en que me tenía que decidir entre estudiar una carrera u opositar elegí la segunda opción. Yo lo veía como una salida profesional. Hay mujeres que si no lo viven en su familia ni se lo plantean.

—Pero donde ha roto muchos moldes fue al ingresar en una unidad como Helicópteros...
—Estuve siete años en una oficina. Al final era siempre lo mismo. Me fue bien en su momento por motivos personales. Tengo tres hijos y era importante entonces para mí tener un horario fijo y los fines de semana libres. Aquí es todo distinto. Nunca sabes qué es lo que vas a acabar haciendo y si te toca viajar.

—¿Por qué se decantó por la mecánica? Es una especialidad que hace unos años no se consideraba muy femenina.
—Vi que había una vacante de mecánico en la Unidad de Helicópteros. Cumplía los requisitos y me presenté. Al ser la primera mujer te sientes más observada. La mecánica era como algo más de hombre. Ahora, además de mí, hay tres mecánicas de helicópteros más en la Guardia Civil en España. Una está en Valencia, otra en Madrid y otra en La Coruña.

–La Guardia Civil tenía hace años un estereotipo de ser una institución machista. ¿Cree que aún se corresponde con la realidad?
–Hoy en día no. No hay trabas para que las mujeres hagan el mismo trabajo que los hombres. En la Guardia Civil hay menos discriminación que en la empresa privad. Ahora mismo pasas una oposición y asciendes. No hay más. En la empresa privada todavía hay pocas mujeres en consejos de administración y ocupando puestos directivos. En la Guardia Civil ahora hay mujeres en casi todos los escalafones de mando.

—Sus compañeros, todos hombres, ¿cómo la acogieron?
—Cuando llegué me dijeron: ‘Te vas a pasar al ‘grupo de las uñas sucias’, pero no es así (enseña sus uñas limpias y muy cuidadas). La acogida fue muy buena. Tuve mucho apoyo por parte de mis compañeros en todo momento.

—Pero su incorporación tuvo que causar mucha sorpresa. La sociedad no estaba acostumbrada.
—Cuando empecé sí, pero ahora solo hay dos especialidades en la Guardia Civil en las que todavía no hay mujeres. El GAR (Grupo Antiterrorista Rural) y la UEI (Unidad Especial de Intervención). En veinte años las mujeres han ido ocupando los distintos escalafones de mando. Es algo muy importante que hace unos años era impensable. Todavía hoy, cuando te ven vestida de paisano, hablas con determinada gente y cuando les dices que eres guardia civil se sorprenden mucho. Luego les dices que eres mecánica de helicópteros y se sorprenden todavía más.

—¿Las pruebas de acceso para hacerse mecánico fueron complicadas?
—Hice un curso de nueve meses en la Base Aérea de Armilla y tres meses en el Servicio Aéreo en Torrejón de Ardoz. El mes de marzo tuve que hacer un curso de homologación del modelo antiguo de helicóptero (el BO105) y el nuevo. Para hacer el curso me pedían cinco años de Formación Profesional o Bachiller. Tenía que tener un nivel de inglés equivalente al intermedio de la Escuela Oficial de Idiomas, porque las instrucciones del helicóptero vienen en este idioma. Me hicieron un examen de Física y conocimientos de aeronáutica. Luego tuve que hacer un test psicotécnico y un reconocimiento médico bastante duro.

—¿Cuáles son las principales diferencias entre el helicóptero antiguo y el nuevo?
—El nuevo es más ligero y tiene más capacidad. En el modelo actual hay siete plazas, y en el anterior, cinco. El nuevo tiene un control electrónico del motor, en el otro todo era mecánico. El nuevo tiene una grúa para elevar la camilla que el viejo no tenía. Tuve que hacer un curso de operador de grúa para participar en los rescates.

—Como ocurre con los coches modernos frente a los antiguos, ¿es más difícil reparar las averías en los nuevos por el exceso de electrónica?
—El nuevo da más trabajo, porque tiene un mantenimiento continuo. Para reparar algunos puntos hay que volar directamente a Madrid. Sería demasiado caro tener el equipo en cada unidad. En el modelo antiguo, cada 25 horas de vuelo le hacíamos inspecciones en la Unidad y las más profundas, cada 150 horas, las hacíamos en Madrid.

—¿Cómo es el día a día en la Unidad de Helicópteros?
—Ningún día es igual a otro. No hay rutina. Soy parte de la tripulación y hay veces que me toca volar. Eso es precisamente lo que más me gusta, que todos los días son distintos. A veces llaman para un rescate y hay que darse mucha prisa para tener el helicóptero listo y poder responder al aviso en el menor tiempo posible.

—¿Cómo llevan sus hijos que su madre sea mecánica de helicópteros?
—Tengo dos hijos de 11 años y uno de cinco y han vivido que su madre se dedique a esto desde que eran pequeños. Cuando llego tarde a casa me preguntan: ¿Se te ha roto el helicóptero?

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