El maltrato psicológico enmascarado

VOCESDECUENCA.COM-17/09/2012

POR FRANCISCO JAVIER SÁNCHEZ, PSICÓLOGO

Quizás usted no hace todo lo que le gustaría en su vida (aún teniendo pareja), quizás usted se encuentra en un mundo previsible en el que la cautela debe presidir su vida y en la que no puede salirse de los parámetros marcados por "el otro" 

Según mi experiencia el maltrato psicológico en la pareja, se haya instaurado de múltiples formas. Con diferentes expresiones y de maneras distintas, me encuentro con parejas aparentemente “normalizadas” que, desgraciadamente, poco o nada suelen hacer para solucionar ese problema, que, de no “tratarse”, probablemente se convierta en un gravísimo y duro acontecimiento día tras día, del que costará salir muchísimo a la mujer maltratada.

¿A qué otras formas de maltrato psicológico “no oficiales”, “de libro”, me refiero y que suponen encontrarnos ante una relación de maltrato, poder o subordinación de ella ante él?:

- Cuando ella debe pedirle permiso para saludar a un amigo al que la pareja ha visto en algún lugar.
- Cuando ella no puede agregar sin el permiso de su pareja a nadie que él no conozca o no quiera que agregue (porque no le cae bien o porque supuestamente supone una amenaza para la relación).
- Cuando ella no puede tomar un café con un amigo reciente o antiguo y él monta en cólera y se lo prohíbe o le chantajea con irse de casa (como adolescente inmaduro, carente de autoestima).
- Cuando él jamás le deja salir con sus amigas, asistir a una cena, una despedida de soltera, ir a un concierto o estar una semana en casa de sus familiares. Nos encontramos más de lo mismo.
- Cuando ella mira a otra persona y él se enfada terriblemente, porque, percibe que es una falta de respeto hacia él ( cuando realmente se trata de un problema de autoestima, que sólo él tiene).
- Cuando él maneja el dinero de la casa y ella tiene que rendirle cuentas ante cada compra.
- Cuando él se escuda en “todo lo que quiere a su mujer” para imponer sus normas y tenerla oprimida, reprimida, aislada del mundo o relacionada con el mismo en la medida que él considera oportuno.
- Cuando él le controla las llamadas, los gastos y justifica que al trabajar está haciendo “todo lo que puede y más por la familia”.
- Cuando él le prohíbe a ella ponerse determinada ropa porque considera que es una provocación.
- Cuando encubre todas estas conductas con la justificación de que “ella le preocupa terriblemente y que la quiere con locura”.
- Cuando la chantajea diciéndole que “si le quisiera de verdad” no le apetecería irse por ahí sin él.


Cada una de estas formas de “privación de libertad” que él ejerce sobre ella, son como pequeños obstáculos que van oprimiendo, asfixiando a la pareja, que acaba por:

- Intentar no decir o hacer nada que pueda molestar a su pareja.
- Evitar discusiones para que él se encuentre tranquilo.
- Mentirle.
- Ocultarle información.
- Resignarse y racionalizar la idea de que: “ningún hombre es perfecto y algo tiene que tener que no me guste”

Vivir en definitiva una relación patológica en la que “no quiere al otro de la manera adecuada”. Se trata por tanto , de “sobrellevar” la situación para sufrir lo menos posible, algo que realmente me parece terrible.

¿Sufrir lo menos posible (evitando disputas) o ser lo más feliz y con la mayor intensidad que se pueda? Elijan ustedes.

Si el lector mira a su alrededor, probablemente conozca a más de una pareja a la que le ocurre alguno de los puntos citados. Dichos puntos son como pequeñas bombas colocadas en lugares estratégicos que acaban finalmente por destruir la pareja o mantenerla “patológicamente”.

Se hace mucho hincapié desde las instituciones para que se denuncie cualquier tipo de maltrato. Personalmente estoy de acuerdo con ello, pero también creo que no se puede alentar dicha conducta en la mujer, si luego ésta no goza de la suficiente garantía de protección frente a su pareja. Me refiero a una protección desde todas las áreas (económicas, sociales, legales, físicas).

Muchas mujeres me han dicho llorando en la consulta que después de denunciar se han encontrado indefensas, desamparadas, que una cosa es lo que los políticos venden y otra los recursos reales sociales, económicos , institucionales, de protección con los que se encuentran.

No lo digo yo, me lo cuentan las propias víctimas.

Cuidado con estas “formas no oficiales” de maltrato. Quizás usted no hace todo lo que le gustaría en su vida (aún teniendo pareja), quizás usted se encuentra en un mundo previsible en el que la cautela debe presidir su vida y en la que no puede salirse de los parámetros marcados por “el otro”. Quizás usted evite, evite y evite para no molestar a su pareja.

Dos personas se quieren plenamente cuando deciden compartir muchas cosas, estar juntas, pero también gozar de un determinado grado de libertad, espacio propio que cultive sus relaciones sociales, autoestima, actividades, hobbies, pensamientos, emociones, etc.

Entonces quizás usted esté siendo víctima de un maltrato elegantemente disfrazado de amor.

No lo permita, ponga en marcha un plan de acción y enfréntese como hemos dicho en múltiples ocasiones a lo que le ocurre. No justifique, racionalice, deje pasar el tiempo ante un problema y unas conductas que no tienen justificación NUNCA, EN NINGÚN CASO.
 

 

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