Cómo abordar las nuevas formas de violencia en el mundo sanitario

Jornada en el Hospital Universitario Infanta Leonor. Los profesionales detectan nuevas formas de violencia, como el Síndrome del Emperador o la sumisión química
12/06/2015

El pasado 10 de junio se celebraron, en el Hospital Universitario Infanta Leonor, unas jornadas dirigidas a profesionales de la Medicina, Enfermería o Psicología Clínica con el objetivo de "actualizar el concepto de violencia en el mundo sanitario".

Mujeres en Igualdad puso a disposición de todos ellos los últimos manuales publicados por la asociación para prevenir la mutilación genital femenina y la violencia de género en mujeres extranjeras. Así transcurrió la jornada:

En la primera mesa redonda, DE LA DETECCIÓN A LA INTERVENCIÓN EN VIOLENCIA, intervinieron:

- Nieves Martín Alonso, médica, quien explicó la actuación en los Servicios de Urgencias.

- Úrsula Díaz Torres, trabajadora social, explicó cómo se deriva a las pacientes que han sufrido violencia de género y señaló cuáles son las distintas vías de acceso a los centros de ayuda, protección, asesoramiento y formación a mujeres maltratadas, así como los requisitos y el tiempo de estancia. Algunos de estos centros son el Servicio de Atención a Víctimas de Violencia de Género (SAVG24 horas, del Ayuntamiento de Madrid), los Puntos Municipales del Observatorio Regional de Violencia de Género (PMORVG), la Red de Alojamiento protegido, el Centro de Atención psicoeducativa a mujeres y sus hijos (CAPSEM) y los talleres de apoyo a la inserción sociolaboral "Cauces".

El teléfono de atención es el 900 222 100, atendido por la Policía Municipal y que deriva la llamada al SAVG.

- Ignacio Miramón Martínez, asesor jurídico del hospital, destacó la relevancia jurídica de los partes de lesiones en los casos de violencia de género.

Dos artículos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal obligan a los profesionales a denunciar ante la Fiscalía los casos de violencia de género que sean conocidos por su profesión (art. 262 y 355).

Miramón resaltó, además, la importancia de cumplimentar correctamente y con la mayor aportación posible de información el parte de lesiones. En él debe constar el hospital donde se realiza la exploración, la filiación completa de la paciente, si viene sola o acompañada y quién es esa persona para comprobar si cuenta con una red de apoyo, si tiene hijos, detalle de todas las lesiones que se observen, las pruebas que se le realicen, tratamiento, pronóstico... También es muy importante la fecha y firma del sanitario que le ha atendido. Se debe entregar una copia a la paciente, a no ser que venga acompañada del presunto agresor. Otra copia se tiene que enviar, a la mayor brevedad posible, por fax (preferiblemente) o por mail, al Juzgado de Guardia, para que lo derive a los Juzgados de Violencia.

- Ana Isabel Hormigos Sánchez, médica, abordó el maltrato intrafamiliar en el paciente geriátrico.

El maltrato de personas mayores puede ser de varios tipos: físico, psicológico/emocional, sexual, financiero o, simplemente, reflejar un acto de negligencia intencional o por omisión. Una apreciación: según el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), el anciano es una persona mayor de 65 años, pero según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología es mayor de 75 años.
La doctora señaló que "lo que muchas veces parece maltrato o negligencia, es en realidad incapacidad del cuidador, que muchas veces también es anciano y con problemas de salud, para cuidar de su mayor dependiente".

La segunda mesa redonda estudió los ASPECTOS EMERGENTES DE LAS INTERVENCIONES EN VIOLENCIA.

- Cristina Masini Fernández, psicóloga clínica, habló de la Violencia intrafamiliar, catalogada desde 1960 como un "problema social grave".

La violencia sobre los hijos, recordó, se remonta a muchos siglos atrás. Ya existía la Ley Romana de Patria Potestas, por lo que el padre de familia tenía el poder de vender a sus hijos e incluso ordenar su muerte. Aún hoy, en La India, se deja morir a las hijas de familias pobres privándolas de alimentos.

Los niños que han sufrido o presenciado episodios de maltrato en su infancia tienen más probabilidades de convertirse en maltratadores de adultos, señaló. Para ello es vital la figura del "Tutor de Resiliencia", una persona que puede ser un abuelo, un tío, un profesor, un entrenador, un vecino, que les transmite otra visión del mundo para evitar trasmitir esa violencia.

- Francisco Javier Quintero Gutiérrez del Álamo, médico, abordó otras formas de violencia, como puede ser la violencia intrafamiliar ascendente.
Se refería de este modo a los hijos, incluso menores de edad, que maltratan a sus padres. Es el conocido como “Síndrome del Emperador”. ¿Es fenómeno nuevo o emergente", preguntó. "La denuncia puede ser un estigma tanto para el agresor como para la víctima", dijo, porque admitir y asumir que su propio hijo ejerce violencia sobre él supone un gran fracaso. Los padres sienten miedo, culpa, temor a que se endurezca la violencia como represalia...

- José Luis de Miguel Pedrero, médico en el Instituto Toxicológico. La sumisión química, explicó, es una nueva forma de violencia.

El término «sumisión química» (SQ) deriva del francés soumission chimique y puede definirse como "la administración de sustancias psicoactivas a una persona, sin su conocimiento, con fines delictivos o criminales". En algunas culturas se ha utilizado siempre para prácticas religiosas.

En la legislación inglesa de 1861 (Offences Against the Person Act) y de 1956 (Sexual Offences Act) ya estaba contemplada esta práctica delictiva, y lo mismo ocurre en EEUU, donde existe legislación federal al respecto (Drug-Induced Rape Prevention & Punishment Act, de 1996).

Hay dos formas de sumisión química:

  • caso proactivo: se utiliza la sumisión para cometer un delito. 
  • caso oportunista: se utiliza al que haya consumido voluntariamente una sustancia química, alcohol o drogas para cometer un delito.

Los objetivos de esta sumisión química son diversos. El más frecuente es la agresión sexual. También se emplean para robos y asaltos, sedacción o abuso sexual en niños.

Las víctimas, señaló el experto, tardan mucho tiempo en acudir a Urgencias y cuando lo hacen no han contactado antes con los cuerpos de seguridad. Presentan, además, menos lesiones genitales y extragenitales.

¿Qué drogas se utilizan? Alcohol, benzodiacepinas, Gamma-Hidroxibutílico (GHB), THC, cocaína, LSD, MDMA, Ketamiena, Burundanga... Suelen tener un efecto inmediato y tardan poco tiempo en no ser reconocidas en sangre y orina. La cocaína, por ejemplo, no se detecta en sangre en hora y media, y el GHB en 6 horas en sangre y 12 en orina.


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