´Ser mujer no supone ningún problema para ser motorista de Tráfico´

Fue la primera motorista de Nuria Julián Sada, cabo de la Guardia Civil de Tráfico. Tráfico de Balears, y una de las primeras de España.
DIARIODEMALLORCA.ES-10/06/2012-XAVIER PERIS

Fue la primera motorista de Tráfico de Balears, y una de las primeras de España. Tras diez años patrullando en moto las carreteras de las islas, parece seguir disfrutando mucho con su trabajo. "Las situaciones en las que ayudas a la gente superan mucho a los momentos malos"

Sorprende la facilidad con la que esta mujer delgada maneja una voluminosa BMW R1200. "No es problema, no tengo que cargar con ella, es ella la que me lleva a mí", comenta. Aunque no debería extrañar tanto tratándose de toda una veterana de la Guardia Civil de Tráfico. La cabo Nuria Julián Sada, de 39 años, se convirtió en 2002 en la primera motorista del subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Balears, y una de las primeras de España. Una pionera en un selecto grupo de agentes, cuyo entrenamiento, en la academia de Tráfico de Mérida, tiene fama de ser extremadamente difícil. En la actualidad siguen siendo una minoría en el subsector,  donde hay seis mujeres, de las cuales solo dos son motoristas.

­–¿Por qué eligió la Guardia Civil de Tráfico?
–Porque me gustaban las motos desde pequeña. Con doce años ya llevaba una Derby Variant, y me hice guardia civil con la idea de hacer el curso de motorista.

–Cuentan que el curso de Tráfico es muy exigente. ¿Cómo lo recuerda?
–Sí, es cansado. Fueron cinco meses, y todos los días tienes que estar en la moto. Y tiene su dificultad, porque tienes que hacer constantes pruebas. Cambias de asfalto a tierra, vías estrechas, peraltes... Te enseñan una conducción extrema, cosas que no haces en la carretera.

–Hay un porcentaje de abandonos muy alto entre los alumnos.
–Sí. Más que por abandonos, por caídas. El que se cae se suele lesionar, hay muchas fracturas, y tienen que dejar el curso. En mi curso éramos 350 y acabamos 250.

–¿Usted tuvo muchos problemas para superarlo?
–No. Tuve mucha presión, porque al ser la única chica, aunque no quieran, te vigilan un poco más, los ojos están más puestos en ti. Pero problemas no tuve.

–En aquel año, 2002, ¿cuántas mujeres motoristas había en la Guardia Civil de Tráfico?
–Creo que éramos unas diez chicas en toda España. Ahora somos unas pocas más, unas 25 o 30.

–Y el hecho de ser una de estas pioneras en el cuerpo, ¿le ha supuesto más una ventaja o un inconveniente?
–Ventaja ninguna. Inconveniente... quizá durante el curso, como le he comentado, porque te vigilan un poco más. Luego, cuando estás en la carretera, no hay problema. Los compañeros somos todos de la misma edad y están acostumbrados a estudiar y a trabajar con mujeres.

–Como cabo, ¿se ha encontrado con alguna reticencia  por parte de otros guardias?
–No, no... Cada uno sabe lo que tiene que hacer. Lo que ocurre es que hay uno, que en este caso sería yo, que lleva las pautas.

–¿Pero nunca la han cuestionado por el hecho de ser mujer?
–No, nunca. En la Guardia Civil el tema de la mujer ya está muy superado. Puede que llame la atención, pero no supone ninguna polémica, ni ningún problema.

–¿Y con los conductores? ¿Alguna vez se ha encontrado con algún problema por este hecho?
–No. Una vez has parado un vehículo no se sorprende, o si se sorprende no lo demuestra. Desde luego, comentarios despectivos nunca. Alguna vez algún conductor te dice que es la primera vez que le para una mujer, pero es que eso es normal. Es difícil que te pare una mujer motorista porque somos pocas. En los servicios a pie firme, cuando paras en una rotonda o en un accidente, sí notas que te miran un poco más, que les llamas la atención. Aunque creo que la gente se va acostumbrando poco a poco.

–¿Cómo es una jornada normal de trabajo?
–Yo ahora alterno los días de oficina y los de carretera. En carretera salimos directamente a las siete de la mañana con la moto, a recorrer la zona que tienes asignada en parejas. Pero no estás todo el rato circulando, tienes tus puntos de estacionamiento, tus puntos de alcoholemia. No estás ocho horas subido en la moto.

–¿Cuanto tiempo pasa al día sobre la moto?
–Un servicio normal pueden ser cuatro o cinco horas, pero no son seguidas. Salvo cuando tienes las pruebas deportivas, que son más duras, porque aquí sí puedes tener que estar todo el tiempo circulando.

–¿Cuál es la peor situación que se ha encontrado en el trabajo?
–Cualquier accidente con heridos graves. Recuerdo hace unos tres años un accidente de unos chicos jóvenes en la carretera de Sóller. Hubo uno de ellos que quedó atrapado, el coche se incendió y murió quemado. Fue algo muy duro.

–Esto debe ser lo peor de su trabajo.
–Sí, lo que ocurre es que nuestra labor es bastante bonita, porque ayudas a mucha gente y eso pesa más que lo malo que te encuentras. Por cada accidente grave que te encuentras has ayudado a cien personas. Es muy gratificante. Hay gente, sobre todo mujeres, que cuando tienen un problema con el coche se ponen muy nerviosas y cuando ven el coche de la Guardia Civil se tranquilizan.

–¿Y el hecho de ser mujer facilita las cosas en estas situaciones?
–Quizá cuando te encuentras con niños o con mujeres, puede que se tranquilicen un poco más al verme. Pero mis compañeros pueden ser también muy positivos a la hora de atenderles.

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