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Menores agresores

ADN.ES-22/09/2009-ANNA LLADÓ 

Sube la violencia de hijos a padres. En 2008 se interpusieron 8.000 denuncias de progenitores, mil más que el año anterior

Son pequeños tiranos. Niños que agreden a sus padres, física o psicológicamente. La Fiscalía General del Estado alertaba ayer del "preocupante incremento" de la violencia de "hijos adolescentes sobre sus progenitores". Los expertos insisten en que esto responde a un grave fallo educativo que empieza incluso desde los primeros días.

En 2008, en España se interpusieron 8.000 denuncias de padres sobre sus hijos. Mil más que el año anterior y 2.000 más que en 2006. "A los padres les cuesta mucho tomar consciencia del problema y pedir ayuda. Denunciar aun hijo es muy duro", admite María Quintana, presidenta de la Asociación Juntos contra la Violencia Doméstica. "Lo importante es no llegar a la agresión. Pero si se alcanza ese punto hay que acudir a los servicios sociales, y si eso no sirve, ir a la Fiscalía", apunta Javier Urra, psicólogo de la Fiscalía de Menores.

Sin un perfil definido

Esta es una opción válida sólo para casos en que el agresor tiene al menos 14 años. "Antes no se puede intervenir, aunque algunas comunidades ya tienen acciones con las que actuar antes de esa edad. Pero lo cierto es que las familias están bastante desasistidas", lamenta José Luis Calvo, portavoz de la Asociación Pro Derechos del Niño y la Niña.

La violencia doméstica, también cuando se habla de hijos agresores, no entiende de clasessociales, tipos de familia o edades. "Ocurre en todos los estratos y puede aparecer a muy temprana edad, entre los cinco y los siete años", apunta Urra, autor de El pequeño dictador (La esfera de los libros). Aunque hay perfiles muy distintos, sí tiene algo que ver el origen -"No se da en países pobres ni en personas de etnia gitana", señala Urra- y también el género -"Se da más en chicos que en chicas"-.

La Fiscalía General del Estado también advierte de "un porcentaje alto de reincidencia" en este tipo de delitos. Los expertos, además, recalcan que si no se trabaja esa agresividad y esa falta de límites, al llegar a la edad adulta, estos chicos podrían ser maltratadores de su pareja.

Pero, ¿cómo un niño llega a agredir a sus padres? ¿Dónde está la causa de esa falta de control? "Nadie nace siendo un pequeño dictador. Hay un fallo educativo severo", que puede empezar cuando el hijo es muy pequeño, indica Urra. También tiene relación con "el miedo a decir no, a que ponerle límites le crearía una neurosis" y a que a menudo "son padres con un alto sentimiento de culpabilidad".

En otros casos, son jóvenes con alguna patología o que han visto cómo su padre agredía a su madre y consideran la violencia algo normal.

Más allá del motivo, la clave está en que "los progenitores se apoyen para solucionar el problema y estén a la par con el colegio", sentencia Quintana.

EL APUNTE

El papel activo que adopta la madre

La actitud que adoptan padre y madre frente a un hijo agresor es muy distinta, señalan los expertos. "La mayoría de veces es la madre la que busca ayuda", constata María Quintana. "Ellas son las que se enfrentan, la primera barrera de choque, y también las que más agresiones padecen", agrega José Luis Calvo. Mientras, el padre se muestra pasivo. "Él está en un segundo plano, es una figura que no adopta ninguna decisión a la hora de enfrentarse a los problemas", insiste Calvo. Cambiar este reparto de roles y trabajar los dos juntos para poner fin a las agresiones del hijo es parte de la solución.

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