Madres con doble jornada.... y poco apoyo

COLPISA.COM-03/11/2009-MANU MEDIAVILLA

La crisis ha hecho que el 27% recorte gastos de guardería y el 33% de cuidadora.

Los padres colaboran más en la atención al bebé, pero no llegan al 50% en ninguna tarea.

Doble jornada, e insuficiente corresponsabilidad paterna. Así podría resumirse el perfil de las madres españolas de hoy, que con frecuencia trabajan dentro y fuera del hogar y que, pese a la mayor implicación de sus parejas, siguen llevando el peso de la atención a sus hijas e hijos. Por si fuera poco, la crisis les ha impuesto su propio ajuste presupuestario: el 27% ha recortado gastos de guardería, el 33% de cuidadora y el 36% de regalos a otros chiquillos del entorno. El 17% ha cambiado incluso la comida de su bebé por otra más barata, aunque, eso sí, siempre bajo la premisa de que la salud del 'peque' es lo primero.

En esta preocupación básica no ha habido cambios en el último cuarto de siglo, según el estudio “La mujer española ante la maternidad” realizado por la consultora ASAP para Philips Avent, empresa especializada en el cuidado del bebé que creó su primer biberón hace 25 años. Lo que sí ha variado es el papel y el protagonismo de la madre –ahora más trabajadora que nunca-- y de quienes la rodean. La incorporación parcial del padre a la atención filial ha restado cierta preeminencia a la abuela, que ya no es soporte exclusivo pero sigue siendo clave. Y paralelamente, en una sociedad cada vez más abierta e informada, gana importancia el consejo médico de la especialidad pediátrica.

Corresponsabilidad pendiente

La investigación en dos fases (una cualitativa a 12 madres primerizas y a sus propias madres, y otra cuantitativa a 400 más de 25 a 35 años) ha revelado que la crisis económica condiciona ligeramente la maternidad y puede aconsejar aplazarla por un tiempo. Pero no muy largo, porque la edad suele pesar más en la decisión de tener un hijo. Y aunque el coste real de haber dado ese paso solamente se 'descubre' cuando nace el primero, el estudio confirma que la madre siempre encuentra recursos para garantizar el bienestar del bebé. En último caso, prefiere sacrificarse ella misma.

Coyunturas económicas al margen, uno de los grandes cambios de los últimos 25 años en relación con la maternidad ha sido la creciente implicación de los padres. Sin embargo, un análisis detallado de los datos relativiza la aparente corresponsabilidad paterna, que sigue siendo muy mejorable. La impresión general de las madres (94%) es que el hombre de hoy colabora más, pero el 48% que cree que “deberían hacerlo más” sugiere que tal aportación deja mucho que desear. De hecho, el concepto utilizado suele ser el de “ayudar”, que no hace sino reforzar el dato de que “la carga principal del bebé la llevan las madres”.

Todo se aprende

O sea, es la mujer quien asume la mayoría de tareas, mientras “el porcentaje de padres que colaboran a menudo nunca alcanza el 50% en ninguna de ellas”. Las colaboraciones paternas más habituales se producen en el aseo y vestido y los paseos al parque (45%), en la comida (38%) y en acudir al pediatra o llevar al niño a la guardería (26%). Pero estas cifras tampoco dan un retrato de compromiso masculino muy preciso, ya que incluyen en el mismo apartado tareas tan diferentes como bañar, cambiar pañales y dar una vuelta al bebé con su cochecito; o como llevarlo al jardín de infancia y a la consulta médica. Además, la tradición también deja en bastantes mujeres un poso que no favorece la corresponsabilidad, como se desprende del 37% que confía más en su madre --la abuela-- que en su pareja o el 36% que no siempre deja a su marido que le ayude.

Y lo curioso es que ellos, que al principio suelen ponerse a la faena paterna con más voluntad que acierto –los nervios y el susto 'marcan' sus primeros biberones--, pronto ganan en destreza. Las madres del estudio reconocen que sus parejas enseguida “lo hacen bastante bien” y están convencidas de que acaban “disfrutando” de esa paternidad responsable. Aunque insisten en que “ellas son más diligentes“, sobre todo al vestir y elegir la ropa adecuada para sus 'peques', capítulo en el que parece confirmarse el tópico de que los papás son un desastre.

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