Las mujeres leen mucho más "porque aún tienen que demostrar lo que valen"

EL PERFIL LECTOR ES NETAMENTE FEMENINO
ELCONFIDENCIAL.COM-20/06/2012-IVÁN GIL

 

“Las mujeres han tardado en incorporarse al mundo del libro por una cuestión de estructura social, pero una vez que lo han hecho ha sido con mucha contundencia”, asegura el director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España, Antonio María Ávila. El índice de lectura femenino ya se sitúa nueve puntos porcentuales por encima del masculino, una diferencia a la que ha contribuido el incremento de lectoras entre las amas de casa: un 6,3% más durante los últimos dos años, según se recoge en el barómetro de Hábitos de Lectura y Compra elaborado por la FGEE y el Ministerio de Cultura.

Las mujeres tienden a ser menos activas y suelen buscar estímulos en las novelas.


Esta tendencia en los hábitos de lectura de los españoles sigue la estela europea, donde las prácticas culturales ya se habían feminizado algunos años antes. Las variaciones en el perfil del lector tienen un reflejo directo en las estrategias editoriales, cuya oferta se está adaptando cada vez más a los gustos de las mujeres, claramente diferenciados de los masculinos. El género novelesco con mayor éxito entre ellas es el romántico, mientras que ellos se inclinan más por la novela negra y la ciencia ficción. En el ensayo y la poesía existe una mayor coincidencia entre ambos sexos. No en vano, la novela romántica El tiempo entre costuras (Temas de Hoy), de la escritora María Dueñas, etiquetada directamente por los críticos literarios como ‘femenina’, ocupa el primer puesto del ranking nacional de libros más leídos en 2011 y el tercero de los más vendidos.

Ellos se emocionan con el fútbol y ellas con las novelas

Enrique García Huete, profesor de psicología emocional en el MBA del Instituto de Empresa, destaca la mayor ‘emocionabilidad’de las mujeres como un elemento que potenciaría sus hábitos de lectura. “El sistema límbico de las mujeres es más excitable que el de los hombres, por eso buscan más estímulos en la lectura y son más propensas a engancharse a las novelas románticas o a las sagas”. Este factor se refuerza con el hecho de que las mujeres tienden más a la introversión: “Mientras los hombres son más dinámicos y buscan estímulos con actividades en grupo o al aire libre, como el deporte, las mujeres tienden a ser menos activas y suelen buscar estos estímulos en los libros o en la televisión”.

Las variaciones en el perfil del lector tienen un reflejo directo en las estrategias editoriales

Estas diferencias de género en los comportamientos de hombres y mujeres se ven reforzadas por los grupos de referencia. Como explica García Huete, “las mujeres tienden más a comentar entre ellas aspectos íntimos. No es que se trate de cotillear, sino de compartir emociones, algo que entre los hombres se da mucho menos. Ese interés por la vida de los demás, los amores y desamores se refleja en su mayor consumo de revistas, pero también en las novelas de género romántico y orientadas a un público femenino”.

El incremento porcentual de las mujeres con estudios superiores –un 45% de licenciadas frente al 33% de licenciados en la franja de edades comprendidas entre los 24 y 35 años– junto a la creciente alfabetización de las amas de casa, son dos de las principales razones objetivas de esta feminización del universo del libro. Ávila subraya otros factores como que “las mujeres son conscientes de que para triunfar profesionalmente, y en la vida en general, todavía deben demostrar su valía. Además, son mucho más organizadas y constantes que los hombres, como se refleja en la mayor presencia femenina de ciertos cuerpos de funcionarios”.

Esta variación de la responsabilidad en función del género ejerce una fuerte influencia a la hora de adquirir buenos hábitos de lectura a edades tempranas en el colegio. El psicólogo García Huete apunta que las niñas aprenden a disfrutar más de la lectura por su mayor conciencia y a largo plazo la acaban relacionando con un momento placentero, mientras que los niños lo hacen con una obligación porque “están deseando acabar de leer para irse a jugar”.

Los hombres no leen por “falta de tiempo”

El nivel de estudios es una de las variables más determinantes en los hábitos de lectura de la población española. El mayor índice se registra entre quienes tienen estudios universitarios (con un 82,1%), desciende hasta el 60,7% en los estudios secundarios y se hunde al 35% entre la población con estudios primarios. Aunque en todos los casos las mujeres presentan un mayor porcentaje de población lectora, la mayor diferencia se presenta entre la población con estudios secundarios, con un 67,3% de mujeres frente al 54,6% de los hombres.

Las obligaciones domésticas siguen siendo un freno para el consumo femenino de libros, según apunta Ávila. Esta situación, unida a las dificultades de conciliación familiar por la creciente incorporación de la mujer al mundo laboral, explicaría que el porcentaje de hombres lectores dedican más horas a esta actividad si se suman los periódicos y la lectura en internet.

El mayor índice de lectura entre las mujeres está vinculado a su acceso a la formación superior

“La falta de tiempo” es el principal argumento esgrimido por los lectores ocasionales o no lectores encuestados para elaborar las estadísticas del barómetro de Hábitos de Lectura y Compra. Esta explicación se dio especialmente entre los varones con edades comprendidas entre los 25 y los 54 años, un tramo de edad que coincide con el de mayor ocupación laboral.

Mayor presencia femenina en las áreas de humanidades

El sector profesional ligado al mundo de la cultura cuenta con una mayor presencia de mujeres, lo que explicaría sus mayores índices de lectura. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) la actividad con mayor presencia femenina sigue siendo la educación, principalmente en Primaria, así como en las áreas relacionadas con las humanidades: psicología, filosofía y comunicación. Los puestos de dirección y con mayor responsabilidad están copados mayoritariamente por hombres, lo que reduciría su tiempo libre para poder dedicarlo a la lectura. De hecho, según los últimos datos, el ocio y el entretenimiento durante el tiempo libre es el principal motivo que mueve a la ciudadanía a la hora de comprar un libro.

Las diferencias de género en los hábitos de lectura se invierten en el consumo de libros electrónicos, aunque el porcentaje de españoles que poseen soportes digitales apenas alcanza el 7% de la población.

Los hombres alegan falta de tiempo para justificar su menor consumo de libros

El director ejecutivo de la FGEE explica que estas diferencias todavía serían más acusadas si no fuese por la caída de lectoras entre la población jubilada, sobre todo en las comunidades autónomas de Andalucía, Extremadura, Murcia y Castilla-La Mancha. “En este rango de edad y, en mayor medida en las comunidades autónomas con más población rural, las mujeres están más débilmente alfabetizadas que los hombres”, concluye Ávila. Estas desigualdades territoriales y de edades no impiden aun así que el perfil tipo de lector siga siendo fundamentalmente femenino.

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