La mitad de los maltratadores intentó quitarse la pulsera en 2009

NOTICIAS.LAINFORMACION.COM-27/01/2010-PABLO ARQUED,LAURA ALBOR 

Este miércoles se cumplen cinco años  de la entrada en vigor de la Ley Integral contra la Violencia de Género. Los dispositivos GPS han sido una de las novedades puestas en marcha por el ministerio de Igualdad el pasado 2009, adquirió 3.000 unidades, de momento lo llevan 183 maltratadores.

Vivir con una pulsera pegada a la piel y con un pesado equipo GPS con el que estás obligado a cargar ya que sólo te permite una separación de siete metros. Ésta es la suerte de 183 maltratadores que a lo largo de los últimos seis meses se han visto obligados a portar la denominada "pulsera antimaltrato".  El objetivo del dispositivo es que mantengan una distancia con su víctima de más de 500 metros.

Según Igualdad, “tras seis meses de funcionamiento de pulseras, no se han detectado carencias tecnológicas. Funcionan perfectamente”, sin embargo la tentanción de quitarse la pulsera parece ser demasiado fuerte para el maltratador. Las estratagemas para tratar de ser invisibles al GPS son muchas y van desde manipular la correa a descargar la batería.

El hecho de que el brazalete, acuático, vaya equipado con un sistema de seguridad que activa una alarma si el inculpado intenta quitárselo o manipularlo, parece no importar excesivamente a los agresores. Según datos del ministerio a 31 de diciembre de 2009 recibieron 82 avisos por manipulación. Si tenemos en cuenta que en ese momento, el número de hombres que portaba el dispositivo era  de167, la cifra alcanza casi el 50 por ciento.

En cuanto a lo que se refiere a la batería, cada maltratatador tuvo que pasar, de media, cuatro incidencias. La batería, según el ministerio, tiene unos seis meses de duración y sólo alerta al centro de control cuando le queda menos de diez días.

"No todos los avisos son reales" explican desde el ministerio, “a veces los agresores prueban a quitarse la pulsera, sin intención de hacerlo realmente, para observar el comportamiento de la seguridad. En muchos casos son realmente peligrosos”.

El dispositivo que lleva la víctima es muy similar a un teléfono móvil, permite la comunicación de voz y datos con el Centro de Control, incluye un sistema de localización geográfica por GPS, un botón de pánico para activar en casos de emergencia y un dispositivo de radiofrecuencia que detecta la proximidad del agresor para advertir tanto la víctima como al centro si éste se acerca.

Según datos del ministerio de igualdad, en estos seis meses de actividad, en 735 ocasiones ha sido necesario activar el protocolo de actuación por no respetar los 500 metros de distancia. Asimismo, las mujeres se vieron obligadas a pulsar el botón del pánico en 690 ocasiones.

El Gobierno anunció en julio la compra de 3.000 pulseras antimaltrato (9.000 terminales, ya que cada inculpado lleva dos dispositivos y la víctima uno) en los que invertió 5 millones de euros. La decisión final sobre quiénes deben llevarlos corresponde al juez.

“Los jueces lo determinan para personas que, según informes policiales y psicológicos, tienen un riesgo muy elevado de agredir a sus ex parejas. Nosotros ponemos el dispositivo a dispoción del juez", afirman desde el ministerio.

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