La juventud española cuesta abajo

SECCION JOVEN CNMI-11/09/2009

La juventud actual está desmotivada y desorientada. Hace unos días todos fuimos testigos por medio de la prensa de la ausencia de rumbo, moralidad y respeto de la juventud en España, cuando un grupo de jóvenes decidió enfrentarse a la Policía durante las fiestas de Pozuelo de Alarcón, así como cuando intentaron asaltar la Comisaría de Policía. Estos enfrentamientos se saldaron con 20 detenidos, varios de ellos menores de edad, y 10 policía heridos, dos de ellos graves.

El Defensor del Menor, Don Enrique Múgica, nos da la clave de esta actitud violenta y falta de respeto, y es "la ausencia de autoridad de padres y profesores". La educación y la imposición de normas en las primeras etapas de la vida es fundamental, tanto para educar en valores a los menores como para ayudarles a desarrollarse con seguridad en sí mismos. Hemos pasado de una educación parental estricta y autoritaria, a una educación permisiva sin imposición de límites ni respeto, en donde se justifica las actitudes desviadas de los menores, por ejemplo, en las aulas, en donde se culpabiliza al profesor de los problemas del menor y se amenaza al tutor ante los malos comportamientos de los menores. Los padres actuales se creen que dejando al niño crecer con autonomía le favorecen, pero lo único que hacen es conseguir que se desvíen y se sientan inseguros, indefensos y utilicen la violencia, la falta de respeto como medio de llamada de atención, así como les está condenando al fracaso escolar.

Hoy viernes, miles de jóvenes han sido convocados a través de las redes sociales actuales a acudir a las fiestas de Pozuelo a hacer botellones, por lo que más de un centenar de antidisturbios desde la mañana están blindando Pozuelo.

Es absolutamente vergonzoso para una joven como las que integramos la Sección Joven de Mujeres en Igualdad que nos tachen de violentos, maleducados, faltos de metas y de cultura, por una grupo de personas que su única diversión consiste en emborracharse y enfrentarse a la Policía, a aquella a la que luego apelan cuando temen por su integridad.

Pero la culpa no es toda suya. En un informe que acaba de publicar la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos expone que el 14% de los jóvenes españoles de entre 16 y 24 años ni estudia ni trabaja, con un abandono educativo temprano del 30% (el doble de la media europea) y un desempleo joven del 25%. La culpa obviamente es de la educación que les dan sus padres y de la política educativa y social del Gobierno.

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