Informar sobre la violencia machista ayuda a prevenir nuevos crímenes

ELPAIS.COM-26/10/2009-ANNA FLOTATS 

Los últimos estudios desmontan la teoría de que genera efecto de imitación

¿Qué siente un maltratador cuando lee o escucha una noticia sobre violencia de género? ¿Se envalentona o se acobarda? Todavía no hay estudios que respondan a esta pregunta de manera concluyente, pero algunos expertos habían advertido que la cobertura informativa de la violencia machista provocaba un efecto de imitación en los agresores. Dos análisis de la Universidad de Alicante no sólo desmontan esta teoría sino que prueban todo lo contrario, es decir, que informar contribuye a disminuir las agresiones sexistas. "La presencia de la violencia de género en prensa y televisión tiene efectos positivos en los maltratadores", explica Carmen Vives, la investigadora principal.

Según su estudio, la probabilidad de que se produzcan muertes por violencia machista después de la difusión de informaciones sobre las medidas políticas encaminadas a atajar estos crímenes es un 10% menor que cuando no hay noticias de este tipo. Entre 2003 y 2007, hubo 340 muertes, 2.362 noticias en prensa y 3.733 en televisión. Después del análisis, el equipo de Vives -formado por Carlos Álvarez y Jordi Torrubiano- concluyó que el número de muertes posteriores a la difusión de una información fue inferior al número de muertes precedentes, de manera que "reduce el riesgo de mortalidad por violencia de género".

Los investigadores estudiaron primero la cobertura informativa de la violencia machista en los periódicos de mayor tirada nacional: EL PAÍS, El Mundo y Abc. Las noticias se clasificaron en tres tipos: sobre medidas, actuaciones políticas o promesas en torno a la violencia machista (1.850), sobre muertes (347) y sobre sucesos violentos que no terminaron con la vida de la víctima (165).

Vives reconoce que los años analizados forman parte de un periodo muy activo en materia de igualdad, ya que comprenden la aprobación, en 2004, de la Ley Integral contra la Violencia de Género. Aún así, el resultado de la investigación demuestra que los medios pueden convertirse en "instrumentos de prevención de este tipo de agresiones".

Un reto que supera con creces la declaración de intenciones de la ley, según la cualestas informaciones "deberán garantizar la defensa de los derechos humanos, la libertad y dignidad de las mujeres víctimas de violencia y la de sus hijos". En ese sentido, los medios están cumpliendo, pero Vives advierte de que algunos todavía informan de manera sesgada. Dar voz a testimonios irrelevantes, como los vecinos, con su frase tipo "eran los dos muy normales" o desvelar la identidad de la fallecida, pero no la del agresor, son errores comunes en los relatos periodísticos. "Se da a entender que el agresor también es víctima y eso no se puede permitir".

Precisamente en contra de esa percepción salieron a la calle hace unos meses las amigas de Laura Alonso, asesinada a finales de agosto en Toén (Ourense) a manos de su ex pareja. Protestaban por el tratamiento "injusto" del suceso en televisión, ya que en algunas cadenas, dicen, se dio a entender que la víctima "se lo buscó".

El equipo de Vives analizó la violencia de género en la pequeña pantalla, excepto en programas del corazón, películas, series documentales y reality shows. Entre 2003 y 2007, los telediarios de TVE, La 2, Telecinco, Antena 3, Canal + (hasta noviembre de 2005), Cuatro (desde noviembre de 2005) y La Sexta (desde marzo de 2006) emitieron 3.733 noticias sobre agresiones machistas. Casi la mitad hablaban de medidas, un 44% eran crónicas de muertes y 285 relataban un ataque que no terminó en el fallecimiento de la víctima. Vives resalta la importancia de las informaciones que no se ciñen al suceso. "Se debe ir más allá, aprovechar la noticia para recordar el 016, como hacen algunas cadenas, o señalar dónde pueden acudir las maltratadas".

De hecho, la disminución de agresiones machistas se observa, sobre todo, después de la aparición de noticias sobre medidas y no tanto sobre sucesos. Eso debe marcar, aconseja el estudio, las líneas maestras de la estrategia futura de los medios de comunicación. "Sería interesante que llevaran a cabo más campañas preventivas, que informaran a menudo de las políticas del Estado entorno a la violencia de género", explica Vives, "y sobre todo que dieran mayor visibilidad a las asociaciones de mujeres". Estos colectivos son los primeros en identificar los problemas a los que se enfrentan las víctimas y contribuyen a que la imagen mediática de la mujer maltratada deje de ser una cara morada en televisión o unas iniciales en un periódico.

¿Qué le pasa después al maltratador?
Cuando los medios de comunicación informan sobre un crimen suelen mostrar al culpable, si ha sido detenido, pero nunca a la víctima. En los casos de violencia de género sucede lo contrario. Quien protagoniza los primeros planos es la mujer maltratada o su familia, destrozada de dolor. El agresor aparece a veces, "muy de pasada", según la psicóloga Montserrat Moreno. Este tratamiento informativo transmite la sensación de que "las mujeres son víctimas inocentes a quien nadie defiende", asegura.

Las televisiones y los periódicos nos cuentan qué le pasó a ella, pero no qué le va a pasar a él. "La noticia se pierde, sabemos que ha muerto una mujer en manos de su pareja o ex pareja y luego no sabemos nada del juicio ni de la pena impuesta al asesino", insiste Moreno. La idea que cala, dice, es que "un hombre mató a una mujer y no pasa nada". Y evidentemente no es así, pero puede que sea eso lo que piensen los maltratadores.

De hecho, según el estudio de la Universidad de Alicante, después de la difusión de noticias sobre fallecimientos por agresiones puede haber un minúsculo aumento del riesgo de muertes por violencia de género. "Se da a entender que la sociedad no persigue a los culpables", interpreta Moreno, "al menos no con la misma virulencia que a los hombres que matan por otros motivos". Esta cobertura sesgada puede transmitir confianza a los maltratadores y por eso es tan importante la difusión de informaciones sobre medidas preventivas o punitivas, las que, según el estudio, hacen reducir las muertes por violencia machista. "La prevención funciona si se plantea desde la información, nunca desde la victimización de las mujeres", afirma Moreno. No se trata de despertar la lástima de la gente, sino de demostrar, como sucede en el resto de crímenes, que el culpable será castigado. Sólo de esa manera, las noticias pueden tener un efecto disuasorio en los agresores. "Si ven que hay castigo están a la expectativa y el miedo puede frenar sus intenciones", dice Moreno

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