“En un mundo tan machista, educar a las mujeres suele generar un efecto dominó”

EZINNE UKAGWU RECIBE EL PREMIO HARAMBEE
ELCONFIDENCIAL.COM-19/10/2012-IVAN GIL

 

La economista nigeriana Ezinne Ukagwu ha dedicado los últimos 25 años de su vida a servir a los demás. Concretamente, a las mujeres de las poblaciones rurales situadas en el occidente del país africano, a las que ofrece formación profesional y de cuidados, además de atender las necesidades sanitarias de las familias. El esfuerzo de Ukagwu por cambiar la realidad del continente africano mediante la dignificación de la mujer fue reconocido ayer con la concesión del premio Harambee a la Promoción e Igualdad de la Mujer en África entregado ayer en Madrid. Un galardón nacido hace diez años con ocasión de la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Precisamente fueron los escritos de Escrivá los que más influyeron en la decisión de Ukagwu para dejarlo todo tras acabar la universidad y dedicarse a los demás, explica a El Confidencial.

El Centro de Formación Profesional de Irota (Ogun), que dirige la galardonada, ha formado gratuitamente a más de 30.000 mujeres y la clínica Abidagba ha atendido a unas 50.000 personas desde su creación en 1996. El largo camino recorrido por Ukagwu fue especialmente duro en sus inicios. “Cuando llegamos al pueblo nos encontramos con una sociedad muy cerrada y que desconfiaba de nuestras intenciones. Por tradición no acostumbraban a relacionarse con desconocidos o forasteros, por lo que tuvimos que hacer previamente una labor de acercamiento y concienciación, hablando mucho con ellas y sus maridos hasta convencerlos de que solo queríamos ayudar”.

Un camino lleno de dificultades

Otra de las mayores problemas que se encontró la galardonada para poner en marcha su proyecto fue la marcada actitud machista de una sociedad que relega a la mujer a un segundo plano y que no concebía que trabajase fuera de casa. Hoy en día, esa realidad ha dado un vuelco total, y casi el 100% de las mujeres que pasan por el centro consiguen un empleo. “Nosotros no solo formamos profesionalmente, también enseñamos en valores y principios éticos, por lo que luego estas mujeres son muy bien vistas socialmente. Además nuestra formación intenta ser de la mayor calidad posible, un rasgo que nos han reconocido muchas veces los empresarios que luego las contratan”.No solo formamos profesionalmente, también educamos en valores y principios éticos

La labor social realizada hasta el momento por esta economista es innegable, pero su ambición por transformar los cimientos del continente africano no la dejan descansar ni durante sus días de visita a España, donde ha aprovechado para pedir ayuda a las instituciones europeas: “Necesitamos la concesión de microcréditos que impulsen iniciativas locales, así como fármacos para la población rural, que resultan muy caros y, en ocasiones ha de superar viejos mitos que les llevan a desconfiar del tratamiento hospitalario”.

La lucha de la nigeriana por universalizar el derecho a la educación, propiciando la emancipación femenina, es la forma más eficaz para acabar con la dependencia de la mujer respecto al hombre y con su exclusión social. “Mi apuesta pasa por la formación, por difundir la comprensión, el respeto, la cercanía y el perdón”, asegura.

Un ejemplo de lucha para todas las mujeres africanas

Ukagwu emprendió su proyecto formativo prácticamente en solitario, pero su tesón y voluntad de hierro han servido de ejemplo a otras nigerianas universitarias que, como ella hace 25 años, han dejado sus vidas para ayudar a los demás en el centro de Irota. “Cada vez tenemos más voluntarias, cada una con sus diferentes grados de implicación, así como diferentes perfiles académicos. Así, por ejemplo, las voluntarias que han estudiado carreras relacionadas con la economía o los negocios se dedican a explicar a las mujeres cómo pueden montar y gestionar su propia empresa, mientras que si han estudiado turismo les explican nociones básicas sobre estos temas”, añade.La formación de las mujeres es un efecto dominó que facilita el desarrollo de las personas y de la sociedad en su conjunto

La ilusión de Ukagwu sigue intacta y a pesar de que no para de repetir durante la entrevista que “todavía tenemos mucho trabajo por hacer” rezuma una felicidad contagiosa. Quizá sea porque, como ella misma apunta, “lo que más felicidad me produce es ayudar a los demás y verlos felices”. Tampoco esconde que abandonar todo para dedicarse a la cooperación le ha dado muchas satisfacciones. “Es impresionante salvar la vida a una niña desnutrida, luego verla crecer sana, formarla para poder realizar un trabajo y, finalmente, saber que ha conseguido empleo fuera de casa y vive feliz con su familia. Esto me produce una inmensa paz interior y me hace creer que he cumplido con el fin de mi vida”.

Gracias a la concesión del premio Harambee, la titánica lucha de Ukagwu por liberar a las mujeres en una sociedad marcadamente machista, y con ello contribuir al desarrollo socioeconómico del país, podrá conocerse mejor en Europa. Quizá ahora, su aspiración por llevar los centros de formación profesional a más zonas rurales consiga la financiación necesaria y logre, en un futuro no demasiado lejano, contribuir al desarrollo del castigado continente africano. Como ella misma dice, “la formación de las mujeres es un efecto dominó que facilita el desarrollo de las personas y de la sociedad en su conjunto”.

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