El maltrato psicológico, un abuso que no deja moretones

ELTIEMPO.COM-28/08/2012

Es tanto o más frecuente que el físico o sexual. También es difícil de identificar.
"No es necesario que haya moretones o fracturas de huesos para hablar de maltrato; de hecho, el psicológico es una de las formas más comunes de abuso en los menores de edad y uno de los más difíciles de identificar y de prevenir". Esa es una de las conclusiones más duras del último informe de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por su sigla en inglés).

De acuerdo con el documento, publicado en la última edición de la revista Pediatrics, aunque no recibe tanta atención como el físico o el sexual, el maltrato psicológico en la niñez puede dejar cicatrices imposibles de borrar y generar graves problemas emocionales, de desarrollo y de comportamiento.

Cecilia Zuleta, psicóloga especializada en crianza y desarrollo, sostiene que ese maltrato puede provenir no solo de los padres sino de cualquier adulto que ejerza alguna relación de poder o de autoridad sobre el niño, y se manifiesta en "frases o palabras que los menosprecian, los denigran o los invalidan".

Según Claudia Jiménez, psicológa de la Fundación Afecto, este maltrato se da cuando hay expresiones "agresivas y descalificadoras, que humillan al niño e, incluso, le atribuyen los problemas, amarguras y pesares de los adultos".

Baja autoestima

Las secuelas de ese maltrato son mucho más fuertes si se trata de personas emocionalmente significativas para el niño, en las que cree ciegamente. "Por ejemplo -explica Zuleta-, si la mamá, el abuelo o la profesora se la pasa diciéndole que es una porquería, el niño lo creerá, porque si lo dicen ellos, así tiene que ser, y muy probablemente crecerá con serios problemas de autoestima y con una imagen distorsionada de sí mismo".

Según Roberta Hibbard, coautora del documento de la AAP y directora del programa de Protección a la Infancia de la Universidad de Indiana (Estados Unidos), se puede hablar de abuso psicológico cuando "una interacción entre un mayor y un niño -que va desde insultarlo hasta ignorarlo- le inflige daño y le causa problemas emocionales que obstaculizan su bienestar y le impiden un normal desarrollo". Sin embargo, advierte que "no hay que pensar que por una vez en la que se le dijo estúpido al niño, ya tendrá problemas".

De ahí que, en el informe, se hable del abuso psicológico como "un patrón repetido de comportamiento de un padre o cuidador que puede ser verbal o no y puede producir problemas de desarrollo al menor".

Hibbard y su equipo también hallaron que aunque se puede dar en cualquier familia, "es mucho más frecuente en aquellos hogares donde hay antecedentes de violencia física, problemas mentales o adicciones".

Para Zuleta, lo más probable es que los padres que en su infancia sufrieron este tipo de maltrato repitan la historia con sus hijos. "Muchos llegan al consultorio diciendo que no les harán a sus hijos lo que les hicieron a ellos, y algunos se van al otro extremo y los malcrían por miedo a tratarlos como los trataron a ellos, pero casi siempre en los momentos de crisis sacan del disco duro de su crianza esas frases hirientes".

De todas maneras, señala, "no solo con terapia se puede lograr revertir esta tendencia, sino que cualquier hecho o persona puede hacer que alguien caiga en cuenta, de repente, de la necesidad de cambiar la forma en la que educa a su hijo".

No califique a las personas

Lo mejor es hablar de los comportamientos

Los expertos recomiendan a los padres interactuar mucho más con los niños, escucharlos, acompañarlos en momentos claves de su desarrollo.

Si de repente siente rabia y ganas de gritarle a su hijo y decirle que "no sirve para nada", respire profundo durante quince segundos, cálmese, y solo así hable con él y hágale ver que hizo algo inadecuado.

Muchas veces, los padres maltratan psicológicamente a sus niños de manera inconsciente, sin la intención de hacerles daño. Según los expertos, los padres deben calificar los comportamientos y no a las personas.

No diga, por ejemplo, "usted es un mentiroso" o "usted es un ladrón", porque eso rotula y estigmatiza a un niño en pleno proceso de aprendizaje; explíquele que tomar los colores del compañero está mal, que debe devolvérselos y que por lo hecho recibirá un castigo.

Las consecuencias en adultos...

Quienes de niños fueron maltratados psicológicamente tienen más probabilidades de ser adultos inseguros, con baja autoestima y con problemas para establecer relaciones sanas tanto afectiva como laboralmente.

Suelen buscar parejas que los traten igual a como los trataron a ellos de niños, porque crecieron pensando que el amor era eso.

También es más alta la posibilidad de que sean padres maltratadores.

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