El agresor trata de suicidarse en el 38% de los crímenes de género

ELPAIS.COM-06/10/2009- M. CEBERIO / F. BALSELLS / E MOLTÓ 

Dos hombres asesinan a sus esposas y se quitan la vida en Tarragona y Alicante - En lo que va de año nueve se han matado y ocho lo intentaron

Dos hombres mataron a tiros a sus esposas y se suicidaron después el domingo por la noche. Uno de los crímenes tuvo lugar en Vila-seca (Tarragona). El hombre, de 56 años, disparó a su mujer, de 48, cuando ella llegaba a casa con su hermano después de ver el Sevilla-Madrid. Usó la escopeta con la que salía a cazar. El matrimonio aún convivía a pesar de que se estaba separando. Tenían dos hijos, de 17 y 20 años. La otra muerte fue en San Fulgencio (Alicante), un pueblo turístico en el que un 77% de los residentes son extranjeros. El homicida fue un británico de 70 años. La víctima, de la misma nacionalidad, tenía 58. Él la mató y acto seguido se disparó en la mandíbula. En ninguno de los dos casos había denuncias por malos tratos.

El Gobierno cree que el rechazo a los maltratadores ha aumentado
Nueve hombres se han suicidado a lo largo de este año después de matar a sus parejas o ex parejas y otros ocho lo han intentado. En total, el 37,7% de los autores de crímenes de violencia machista -45- ha tratado de matarse. Es una de las cifras más altas de los últimos 10 años, sólo superada en 2006, cuando el 38,2% de los agresores intentaron quitarse la vida. Salvo el pico de ese año, desde 1999 nunca se ha rebasado el 30%. El porcentaje más bajo es de 1999 (13%); el resto de los años ha oscilado entre el 22% de 2000 y el 29,6% de 2002.

Sacar conclusiones con las estadísticas de crímenes machistas es complicado porque son cifras bajas. Andrés Montero, director del Instituto de Psicología de la Violencia, entiende que "los números no son suficientes para establecer una tendencia". "Es muy difícil saber con una serie tan pequeña si las cifras son significativas o no", continúa. "Sabemos que en unos años los porcentajes de suicidas están en torno al 20%. Otros, en torno al 30%. Pero lo que eso significa no está claro".

En todo caso, si se constatara el aumento de los homicidas-suicidas, los expertos manejan dos posibles hipótesis para explicarlo. El Gobierno cree que la razón es el creciente rechazo social hacia los maltratadores. "Hay dos tipos de hombres que matan a sus parejas", explica Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género. "Unos son personas integradas en la sociedad, muchas veces no tienen denuncias previas por malos tratos y saben que van a salir a la luz como maltratadores ante sus conocidos y familiares de una forma brutal, después de asesinar. Y no pueden soportarlo. El cada vez mayor rechazo social a la violencia machista puede ser el motivo de que aumente el número de suicidios en este tipo de personas. Los que están menos integrados, sin embargo, se entregan. Quieren dejar constancia de lo que han hecho".

El psicólogo Andrés Montero no comparte del todo esta hipótesis. "La mayoría de los agresores cree que lo que hace está bien. Sólo hay que ir a las cárceles y preguntarles. Es raro que les preocupe lo que la sociedad piense de ellos. Creen que no se les entiende. Tienen un discurso victimista y por lo general no se arrepienten. Esto se concilia mal con un supuesto miedo al estigma de tal calibre que lleve a algunos a tomar una decisión tan drástica como el suicidio".

¿Por qué lo hacen entonces? "Los agresores centran su universo en establecer sistemas para controlar a las mujeres", opina Montero. "En sus dominios, son los reyes. Cuando la mujer amenaza con acabar la relación y separarse, creen que no les queda otra salida que matarlas. Pero, una vez muertas, su vida queda sin sentido. El control era el eje sobre el que giraba su existencia. Si se confirma que aumenta el número de suicidios, puede ser porque cada vez hay más mujeres que deciden dejar de ser controladas".

En uno de los crímenes del domingo, el de Tarragona, la pareja estaba en proceso de divorcio desde poco antes del verano, pero el hombre se negaba a irse de casa antes de que se dictara sentencia.

La víctima llegó a casa sobre las once de la noche acompañada de su hermano. El marido la esperaba, ya armado, en el quicio de la entrada a la vivienda. Disparó una sola vez y poco después los vecinos vieron a dos siluetas peleándose en el comedor de la casa del matrimonio. El homicida intentó defenestrar a otro hombre por el ventanal, que acabó rompiéndose por la refriega. "Aquel chico se escurrió por suerte, si no el otro lo tira por la ventana, seguro", narró una vecina que presenció los hechos. El cuerpo policial no ha aclarado si el marido peleó con el hermano de la asesinada o con el hijo menor de ambos. Poco después, en otra habitación de la casa, el asesino apoyó la escopeta en el suelo y se disparó. Pasaron varias horas antes de que lo localizaran los Mossos d'Esquadra, que le buscaban fuera porque suponían que había huido.

El hijo menor de la pareja seguía ingresado anoche en el hospital por una crisis de ansiedad y varios cortes en el brazo. El joven declaró que las heridas se las hizo él mismo; que rompió una ventana tras ver el cuerpo inerte de su madre, según explicaron fuentes policiales. Luego salió a la calle desgañitándose. "Han matado a mi madre", gritó en repetidas ocasiones y visiblemente desorientado, relataron los vecinos.

El doble crimen de San Fulgencio, Alicante, había sido planeado "meticulosamente", según fuentes policiales. El homicida dejó la puerta del chalet abierta; dejó una serie de documentos personales a la vista; la luz de la habitación donde se encontraban los dos cadáveres estaba encendida; y, además, había abundante agua y comida para las mascotas que tenían, un perro y un gato. La mujer murió de un único impacto de bala. Él usó un palo para dispararse la escopeta y propinarse un tiro mortal en la mandíbula.

El agresor estaba enfermo y había sufrido varios derrames cerebrales, aunque el sábado le vieron pasear por una vereda y, cuando los vecinos le preguntaron que cómo estaba, les aseguró que "todo iba bien", según ha explicado la primera edil de San Fulgencio. Otras fuentes consultadas aseguraron que hace unos días los médicos le habían diagnosticado un cáncer terminal. El matrimonio llevaba varios años viviendo en una casa de campo de la pedanía de Los Martínez, y según los vecinos tenían una posición económica "desahogada".

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